Ayer tarde, sobre las 18 horas, el parking emplazado frente al paseo de Neptuno presentaba de nuevo un aspecto desolador. Estaba tan vacío como el pasado lunes, pese a ser domingo, y ello favorecía que la grave voz de un speaker retumbara entre el asfalto y las pequeñas y viejas fincas de protección oficial de la calle Montanejos. Uno, si se detenía, podía escuchar casi con claridad el discurso del charlatán –“ha sido maravilloso para Valencia”, “ahora se va a Estados Unidos”-, como se pudo en su día escuchar los coches de Fórmula 3 en la prueba que se disputó previa al primer gran premio de Fórmula 1 de la ciudad. Sí los de aquellos se oían más que los de Fórmula 1 pese a ser más pequeños, porque en la prueba de F-3 no había nadie (y por tanto nada absorbía el sonido). Como ayer.
La 33 America’s Cup acabó, y fue –en lo extradeportivo, que es lo que nos interesa- un fracaso. Como la 32, que también lo fue –en lo que respecta a generar decenas de miles de empleos y dejar en la Comunitat decenas de miles de millones que nunca llegaron-, pero peor. El ridículo ha sido tan espantoso que, para camuflarlo de puertas adentro (en España pocos se habrán enterado de que esto haya tenido lugar), los que mandan han desplegado toda su artillería y, anoche mismo se emitía un Dossiers en Canal 9 para tratar de convencer a las mentes más adormecidas de las bondades de la política de “grandes eventos”, desarrollada en un periodo que, como apuntaba Víctor Maceda el pasado jueves en su columna, ha situado a la Comunitat a la cola del Estado.
El ridículo ha sido tan espantoso que, para camuflarlo de puertas adentro, los que mandan han desplegado toda su artillería
Pero como les digo, hay que ser muy simple para tragarse el anzuelo. A modo de ejemplo: “La Comunitat está en las portadas de los diarios de todo el mundo” decía la voz en off de una pieza del espacio de propaganda del PP de Canal 9, el pasado sábado a mediodía, mientras la cámara hacía un barrido sobre cuatro periódicos puestos sobre una mesa. Dos eran Las Provincias y Levante; el tercero La Gazzetta dello Sport, que no parecía tener nada de la prueba en su portada (aunque sí en el interior, como se mostraba en la misma pieza), y el cuarto vaya usted a saber cuál. La prensa de todo el mundo, vamos. Igual que los turistas que cazaban las cámaras en la dársena, que no había manera de sacarlos sin que se viera que aquello estaba desierto, pese al énfasis en transmitir lo contrario de los actores –malos- que interpretan el papel de periodistas en la televisión pública valenciana.
Pero este episodio, triste y vergonzoso, de la historia reciente de la Comunitat y sus gobernantes, ya ha acabado. La Copa América se va y, por suerte, no volverá. Ayer, cuando ya no hay dinero que rascar en suplementos de vela (pero sí en similares, así que con discreción), podíamos leer en Levante-EMV un artículo desmontando la falacia de un evento sobre el que, hasta ayer, el diario guardaba una “ambigua” simpatía. Quizás en unos años, todos -excepto los propagandistas- retraten ya abiertamente la estafa a la que fuimos sometidos los valencianos con este entuerto. “Hombre, esto ha sido un pinchazo, pero la primera estuvo bien y sí ha dejado una huella positiva” dirán tratando de defender su antigua postura. Y tanto. Tanta huella como la ciudad en que se disputó antes de venir a València. ¿Cómo decían que se llamaba, que no recuerdo? Pues eso. Tanta.
Eixa és la impressió que es desprén del seguiment del primer dia de vaga en el sector de l'educació pública no universitària. Ja fóra el 90% indicat per la Conselleria o el 65% xifrat pels sindicats, la veritat és que malgrat el dur atac del Consell i l'Estat a l'educació i els seus transmissors, la immensa majoria dels professors van acudir amb normalitat a les aules, i llançaren l'inequívoc missatge que encara poden suportar més.
La seua carta de presentació és l’ambició. El nou secretari general de Joves Socialistes del País Valencià aspira a duplicar la militància de l’organització juvenil i sumar, entre ells, la joventut que comença a despertar i a participar de les mobilitzacions socials.
El “teatre de resistència” repetirà experiència en el barri valencià. El Festival Cabanyal Íntim portarà de nou les arts escèniques d'avantguarda a l'interior de les cases en perill de demolició, per a reivindicar la supervivència del conjunt històric.