El tiempo fluye continuo e imparable, mientras nosotros intentamos fragmentarlo para así poder comprender y aceptar su paso inexorable. Llega un año más, un nuevo año, que será feliz o desdichado, que será igual, mejor o peor que el anterior; o quizás las tres cosas. Me refiero a que tal vez el año que empieza sea bueno y malo al mismo tiempo. Como lo fue el anterior, y el otro y el otro…Sí, porque así es como son las cosas en realidad: una gama de grises matices llena el hueco entre el blanco y el negro, a lo que además se suma el color del cristal con que se mira.
Por eso hay que hacer balance a largo plazo, porque al igual que en las políticas de educación y de cultura, los frutos no se ven hasta que ha pasado cierto tiempo
La vida es una montaña rusa, la etapa reina de ese Tour de Francia que es la historia de cada individuo. Es lo que se dice un “rompe-piernas”: pasamos por todos los estados emocionales posibles casi a diario (yo al menos así lo hago). Por eso hay que hacer balance a largo plazo, porque al igual que en las políticas de educación y de cultura, los frutos no se ven hasta que ha pasado cierto tiempo. Pero hoy nadie tiene paciencia, se quieren resultados ya, aquí, ahora, y eso, desafortunadamente, no siempre es posible. Así que pasamos de las risas a los lloros, de la alegría al llanto, con la misma facilidad que a un anuncio de ayuda humanitaria al tercer mundo, le sucede otro que publicita la nueva edición de Gran Hermano, o el último todo terreno de moda, ése que surcará las terribles adversidades del asfalto de cualquiera de nuestras ciudades y pueblos, y nos llevará, sanos y salvos, a casa. Pero siempre pasa algo, siempre hay algo que nos arruina el día; o nos lo arregla.
Te pagan lo que te deben, pero no encuentras la cartera, tu mujer te dice que te quiere, pero te da una contractura en la espalda, acabas de pagar la última letra del coche, pero te sube otra vez la hipoteca, te deja el amor de tu vida, pero al doblar la esquina conoces a la persona más maravillosa de la tierra. Y así, día tras día, semana tras semana, hasta que ya no existen sube y bajas, hasta que la existencia se va diluyendo en la noche más eterna y llega la calma, se apagan las máquinas que monitorizan nuestras constantes vitales y ya sólo se escucha un pitido continuo que anuncia el final del partido.
Eixa és la impressió que es desprén del seguiment del primer dia de vaga en el sector de l'educació pública no universitària. Ja fóra el 90% indicat per la Conselleria o el 65% xifrat pels sindicats, la veritat és que malgrat el dur atac del Consell i l'Estat a l'educació i els seus transmissors, la immensa majoria dels professors van acudir amb normalitat a les aules, i llançaren l'inequívoc missatge que encara poden suportar més.
La seua carta de presentació és l’ambició. El nou secretari general de Joves Socialistes del País Valencià aspira a duplicar la militància de l’organització juvenil i sumar, entre ells, la joventut que comença a despertar i a participar de les mobilitzacions socials.
El “teatre de resistència” repetirà experiència en el barri valencià. El Festival Cabanyal Íntim portarà de nou les arts escèniques d'avantguarda a l'interior de les cases en perill de demolició, per a reivindicar la supervivència del conjunt històric.