Nos gusta la selección porque, por encima de nacionalidades y política, representa al talento, al colectivo por encima de las individualidades, y, en definitiva, al trabajo bien hecho en equipo al servicio de una idea común
Los años han ido pasando y esa fiebre no ha hecho más que acrecentarse, por lo que cuando llegan estas fechas, cada cuatro años, a uno le asaltan los recuerdos de los tiempos pasados y se adivina más joven y más inocente. Tan joven que los horribles sucesos que sucedieron al amparo de la dictadura de Videla eran entonces algo ajeno y desconocido. Tanto, que uno piensa que hoy en día eso no sería posible.
A estas alturas, uno ya sabe de qué va la película y todas esas calamidades históricas, pasadas, presentes o tal vez a punto de producirse, siguen sucediendo en la actualidad. Y, queramos o no, seguirán ensombreciendo lo que el balón consigue, por momentos, hacernos olvidar.
A veces, lo que no consigue una bandera lo consigue un equipo, y el ejemplo de España, actualmente, así lo corrobora.
Nos gusta la selección porque, por encima de nacionalidades y política, representa al talento, al colectivo por encima de las individualidades, y, en definitiva, al trabajo bien hecho en equipo al servicio de una idea común. Bien podría servir de ejemplo a nuestros representantes políticos que tantas veces, separados por ideologías, himnos o los trapos de colores citados antes, hacen que se nos caiga la cara de vergüenza.
Ahora es el momento de estar unidos por el bien común. Esperemos que gane el mejor, o al menos, el que más lo merezca. Que primen esos valores que han hecho que hasta los más críticos se alegren de las victorias de la selección española de fútbol, que es, a fin de cuentas, la que de alguna manera nos queda más cercana; al menos, a día de hoy.
Que dejen su egoísmo y sus intereses personales y de partido a un lado y piensen en la mayoría de la gente que no llega a fin de mes. Únanse y déjense la piel en el campo por nosotros. En unos años recordaremos sus goles y sus victorias si así lo hacen. Parece difícil pero, como en el deporte, a veces los sueños se hacen realidad, así que cuidado con lo que sueñan.