A meses de unas elecciones autonómicas y municipales, quizás con la excusa de que éstas están de por medio, un asunto alucinante ocupa horas y horas en radio y televisión y un espacio ingente en la prensa escrita: el hecho de que parece cantado que el Partido Popular vaya a gobernar el destino del estado como resultado de las nefasta política económica del PSOE durante los últimos años. Así contado, o adornándolo de cualquier manera que impida entrar al más mínimo detalle, la cosa podría resultar hasta lógica: el partido mayoritario de un signo político ha fallado y es lógico que el mayoritario de signo contrario, bien por abstinencia de respaldo al otro partido o por la esperanza de unas políticas diferentes, fuera el favorito a alzarse con la victoria. Pero lo paradójico del caso español es que el gobierno del que parecen hartos los ciudadanos ha practicado las políticas de su rival, y como castigo la ciudadanía, harta de ellas y de sus resultados, parece caminar convencido a entregarse a quien aún las llevará más lejos. Como estar harto de comer y, para evitarlo, acudir a un buffet libre. Y uno no sabe si es más alucinante que mucho ciudadano de a pie esté pensando en tomar tan absurda decisión, o la cantidad de periodistas y especialistas paniaguados que se multiplican en los medios y que prefieren hacer la vista gorda ante colosal incoherencia.
Uno no sabe si es más alucinante que mucho ciudadano de a pie esté pensando en tomar tan absurda decisión, o la cantidad de periodistas y especialistas paniaguados que se multiplican en los medios y que prefieren hacer la vista gorda ante colosal incoherencia
Ciertamente, la esperpéntica situación no habla bien ni de unos ni de otros. Si uno atiende a las informaciones que nos llegan de lejos, de los países en los que nos gusta mirarnos y admiramos, además de ver bailar a los grandes partidos, vemos irrumpir fuerzas nuevas, como crecen nuevos partidos y ganan respaldo entre la población descontenta. Efectivamente, también irrumpen en algunos partidos de ultraderecha, pero hasta esa desagradable noticia da muestra de que hasta los más idiotas ven que para que haya un cambio, no vale quedarse en lo mismo. En cambio, en España, aunque haya múltiples opciones y cada vez afloren más, los ciudadanos, empujados por los poderes fácticos y sus medios de comunicación, parecen abocados a elegir entre dos. Y si la situación española es lastimosa, la valenciana, avanzadilla del declive de nuestra aún joven democracia, es peor. Gobernados por una banda de personajes salpicados por múltiples casos de corrupción y que han llevado su administración a la ruina, los ciudadanos parece —según apuntan múltiples encuestas— que podrían otorgar a sus gobernantes una victoria aún más amplia. Votantes y especialistas lo justifican asegurando que "el contrincante aún es peor". ¿El contrincante? ¿Que solo hay uno?
Hace unos días Joan Laporta visitó València para presentar aquí el partido con el que, en tan solo unos meses de actividad, logró representatividad en el parlamento catalán. No lo votaría en la vida, pero, viéndole, sentía envidia de Cataluña (¡hala lo que ha dicho!), porque el éxito de su partido, la subida del PP, la bajada de ERC i PSC, o la confianza renovada en IpC y Ciutadans en las pasadas autonómicas catalanas, es la última muestra de que todavía hay sitios en los que la gente es capaz de depositar su voto tras reflexionarlo, dando oportunidades, premiando o castigando políticas. En España se está tratando de que cada vez que pase menos eso. Y la Comunitat Valenciana, la cleptocracia que tan bien describe mi colega Lucas Marco, es el destino final al que conduce ese camino. Como para regalar el voto así como así.
Breu - 26-01-11 - 22:13h. Al País Valencià si Franco es presentes de nou,guanyaria de carrer.......amb això t'ho dic tot......
El Buitre - 26-01-11 - 18:49h. El partit que governa en Espanya, esta fent-ho malament. El que te majoria en Valéncia tampoc ho fa be. ¿I que fem ? Hi han partits valencianistes que mereixen nostre vot. Que lluiten per el Regne. Per desterrar costums que no mos agraden. Pera que defenguen lo nostre.
Aliens - 26-01-11 - 12:27h. Juan:
OK, por tu reflexion, y plantemiento.
Los Ciudadanos nos "pensaremo "a ¿quien votar. los Kamicaces o acerrimos seguiran en sus lineas que para ello los han adiestrado ambos partidos.
Las maximas de unos y otros no es " España debe de tener personas formadas, ecuanimes y equitativas, que pienen y razonen, y tenga un "juicio critico", a si como una mente racional.
a.m. - 26-01-11 - 09:44h. Company Tur, la corrupció s'alimenta d'una cultura democràtica pràcticament nul·la o, millor, d'una qualitat molt baixa de la democràcia i a l'inrevès, una democràcia de baixa qualitat produeix corrupció. El fet que hi hagen eleccions és sols una qüestió procedimental. La democràcia, aquí, ni està ni se l'espera. El que sí està entre nosaltres és la idiocràcia...
et recomane la pel·lícula, per cert: "Idiocràcia". Tan tonta com la realitat mateixa.
Eixa és la impressió que es desprén del seguiment del primer dia de vaga en el sector de l'educació pública no universitària. Ja fóra el 90% indicat per la Conselleria o el 65% xifrat pels sindicats, la veritat és que malgrat el dur atac del Consell i l'Estat a l'educació i els seus transmissors, la immensa majoria dels professors van acudir amb normalitat a les aules, i llançaren l'inequívoc missatge que encara poden suportar més.
La seua carta de presentació és l’ambició. El nou secretari general de Joves Socialistes del País Valencià aspira a duplicar la militància de l’organització juvenil i sumar, entre ells, la joventut que comença a despertar i a participar de les mobilitzacions socials.
El “teatre de resistència” repetirà experiència en el barri valencià. El Festival Cabanyal Íntim portarà de nou les arts escèniques d'avantguarda a l'interior de les cases en perill de demolició, per a reivindicar la supervivència del conjunt històric.