"No hay ni un euro para los barrios". Lo dijo así, tal cual, Rita Barberá la pasada semana. Primero se lo dijo a la Presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos de la Ciudad y luego a todos los medios de comunicación, así que no iba en broma. No obstante no hacía falta tanto aviso para que lo intuyéramos. Es más, muchos -los agoreros, los de la "política del no", etcétera-, llevábamos avisando de que pasaría desde hace mucho tiempo. Que no, que uno no se puede gastar un dinero desmesurado en gilipolleces como el mantenimiento del Puente de las Flores; que es de estúpidos pensar que la inversión millonaria que cuesta estrenar para España la película nueva de James Bond se va a recuperar con creces; que en los barrios hay miles de necesidades que subsanar con el dinero del Plan E antes que gastarlo en campos de fútbol de césped artificial, y así hasta el infinito. Pero claro, Rita, la alcaldesa de "todos" los valencianos -hasta que la calle y las urnas demuestren lo contrario- tenía razón, y los que poníamos y ponemos el grito en el cielo ante tanto despilfarro inútil, somos unos cenizos. "La culpa es de Zapatero" añadió tras el anuncio la alcaldesa. Y el círculo de la estupidez se cerró.
Lo que se da no se quita, se le pide a Santa Rita, y a fe que todo el dinero de los valencianos que Rita se gastó en esas chorradas inútiles que dibujaban un "oh" en los labios de la ciudadanía más simple, ya no volverán
Lo que se da no se quita, se le pide a Santa Rita, y a fe que todo el dinero de los valencianos que Rita se gastó en esas chorradas inútiles que dibujaban un "oh" en los labios de la ciudadanía más simple, ya no volverán. Ayer por la tarde, ver cómo unos operarios con grúas -que a saber que costarán- realizaban las labores de mantenimiento de los obscenos jardines verticales en los que Barberá se ha gastado centenares de miles de euros, los hacía aún más obscenos. Los ciudadanos pagamos impuestos, y la principal propiedad de los ciudadanos, más allá de los límites de nuestras casas, son nuestros barrios; pero Rita ahora nos dice que no hay ni un euro para los barrios, vamos, que nuestro dinero no es para nuestras cosas. ¿En qué se lo habrá gastado? Atendiendo a los inminentes recortes que avanzó hace dos días que aplicará en breve, Barberá confiesa al menos un exceso: el del alumbrado. Una de cada dos farolas de la ciudad, aseguró, dejará de encenderse para abaratar la factura de la luz. ¿A qué se dedicará ahora el tránsfuga de Unió Valenciana Juan Vicente Jurado desde su delegación de alumbrado y fuentes ornamentales? ¿Era entonces necesario tanto dispendio en farolas como realizó el Ayuntamiento en los últimos años? Después de priorizar el gasto de nueve millones de euros del Plan E en farolas, ¿ahora las va a tener apagadas? Yo entiendo que, aunque con su política ha llevado a València a la ruina, haya gente que crea que Rita Barberá realiza una gestión fantástica en la ciudad y que nadie lo haría mejor que ella. Siempre fue cuestión de luces. De pocas luces.
Eixa és la impressió que es desprén del seguiment del primer dia de vaga en el sector de l'educació pública no universitària. Ja fóra el 90% indicat per la Conselleria o el 65% xifrat pels sindicats, la veritat és que malgrat el dur atac del Consell i l'Estat a l'educació i els seus transmissors, la immensa majoria dels professors van acudir amb normalitat a les aules, i llançaren l'inequívoc missatge que encara poden suportar més.
La seua carta de presentació és l’ambició. El nou secretari general de Joves Socialistes del País Valencià aspira a duplicar la militància de l’organització juvenil i sumar, entre ells, la joventut que comença a despertar i a participar de les mobilitzacions socials.
El “teatre de resistència” repetirà experiència en el barri valencià. El Festival Cabanyal Íntim portarà de nou les arts escèniques d'avantguarda a l'interior de les cases en perill de demolició, per a reivindicar la supervivència del conjunt històric.