Decía Kapuściński -que Dios lo tenga en su gloria- que el periodismo es un oficio que no permite el cinismo. No sé si a un taxista, a un mamporrero o a un masturbador de cerdos, se le permite ser cínico, pero el maestro polaco solía hablar principalmente de periodismo. A mí, últimamente, la cita me viene con demasiada frecuencia al pensamiento cuando sigo algunos espacios deportivos valencianos.
También me acuerdo constantemente en los últimos meses de la idea, posteriormente imitada, que la revista americana Content puso en práctica allá por el 1998. Esta publicación tenía como objetivo principal cada mes saber qué se escondía detrás de cada noticia. Hacía la tan pedagógica y útil labor de explicar qué intereses podían esconderse tras los medios de comunicación. No ya los sabidos accionistas o anunciantes que lo sustentaban, sino por qué decían lo que decían y, sobre todo, por qué callaban lo que callaban.
¿Creen que en Valencia tendríamos ejemplos cada mes si pusiéramos en práctica una iniciativa similar? No es cuestión de creencia. Es una realidad. Es imposible que los principales medios de aquí piensen que la gestión deportiva que se está realizando desde los poderes públicos esté exenta de crítica. |