Llegán los coches, el circo de la Fórmula 1, el mayor espectáculo del mundo, la madre de todas las carreras. Llega por tercer año, y la verdad es que la ciudad lo recibe con cierto poso de experiencia, sin el halo de acontecimiento extraordinario de la primera vez. Son como unas fallas más. No puedo hacer una valoración deportiva de la carrera, porque no soy uno de esos 46 millones de españoles especialistas en este deporte. Tampoco sigo la crónica social, por lo que no podré valorar el caché de famoseo que nos va a visitar, llenando las tiendas y restaurantes por las mañanas y las fiestas glamurosas por las noches. Hablaré de dinero, que para eso en España lo tenemos entre cuatro.
Cuando llega el susodicho acontecimiento no dejo de acordarme de Josep Pla, cuando visitó por primera vez Nueva York. Al llegar y ver las luces de la ciudad quedó impresionado y se preguntó: ¿Y todo esto quién lo paga? Yo sospecho quién paga la Formula 1, pero no sé cuánto paga. |