Hay días en que las cosas parecen torcerse, e incluso retorcerse. Por lo general todo sigue su cauce normal, hay una rutina diaria, semanal o mensual, más o menos establecida, pero uno nunca está a salvo de las sorpresas, ya sean estas positivas o negativas. En ambos casos van apareciendo y, dependiendo del azar, o de esa cosa que unos llaman suerte, otros estadística y algunos incluso merecimiento, pueden ser de una forma o de la contraria (a veces ni una cosa ni la otra). El caso es que, cuando vienen mal dadas, uno se empieza a preocupar.
Mientras todo sigue su curso normal, a veces nos sorprendemos, y el subconsciente, o esas partes del cerebro que nos son desconocidas, latentes, e incluso secretas, salen a la luz. No podemos huir de nuestro pasado y siempre construimos sobre él, metafórica y literalmente, ya sea en el Cabañal, en el barrio del Carmen o en nuestra vida emocional.
Cuando no podemos superar ni dejar atrás algo que nos aflige, podemos ser conscientes de ello o no, pero la página sólo se pasa cuando se aceptan los hechos
Cuando no podemos superar ni dejar atrás algo que nos aflige, podemos ser conscientes de ello o no, pero la página sólo se pasa cuando se aceptan los hechos. En la mayoría de los casos, además, la lección no puede ser aprendida sino vivida. Siempre, los huesos que sostienen las ideas son pasajeros, como lo es la belleza, pero no las convicciones y las ideas en sí mismas, porque éstas no entienden de conspiraciones y estrategias.
Hay veces que nos vemos obligados a construir sobre las ruinas del pasado, sin ajustar cuentas, sin amnistías, con el rencor sepultado bajo el maquillaje y el asfalto, o en cualquier cuneta; rencor que algún día se volverá contra nosotros, si no lo ha hecho ya. Ríos y ríos de lágrimas surcarán las mejillas, haciendo crecer sus cursos y separándonos de una hipotética vuelta a casa. Tal vez cuando llegue el invierno, se enfríen los ánimos y se congele la animadversión.
Hay días en los que piensas: “la infelicidad debe ser algo parecido a esto”, y esa largamente esperada vuelta casa, siempre con las llaves en la mano, se hace del todo imposible, pues ya no queda nada en pie de lo que pensábamos poseer.
En ocasiones nos arreglamos y hasta las ropas recién compradas parecen viejas. Encerrados en cuartos blindados escuchamos a este mundo enfermo jadear; respirar es un milagro y la culpa, injusta o no, va calando y haciéndose con todas las partes de nuestro cuerpo.
En momentos así, no parece servir de nada lo que haces, lo que dices, lo que piensas…Pero sirve y sigue siendo necesario.
Eixa és la impressió que es desprén del seguiment del primer dia de vaga en el sector de l'educació pública no universitària. Ja fóra el 90% indicat per la Conselleria o el 65% xifrat pels sindicats, la veritat és que malgrat el dur atac del Consell i l'Estat a l'educació i els seus transmissors, la immensa majoria dels professors van acudir amb normalitat a les aules, i llançaren l'inequívoc missatge que encara poden suportar més.
La seua carta de presentació és l’ambició. El nou secretari general de Joves Socialistes del País Valencià aspira a duplicar la militància de l’organització juvenil i sumar, entre ells, la joventut que comença a despertar i a participar de les mobilitzacions socials.
El “teatre de resistència” repetirà experiència en el barri valencià. El Festival Cabanyal Íntim portarà de nou les arts escèniques d'avantguarda a l'interior de les cases en perill de demolició, per a reivindicar la supervivència del conjunt històric.