Sí, con la Roja. Aún no les había hablado "del tema" y creían que iba a esquivar el comodín del columnista; pero miren, soy tan malo como algunos imaginaban. Y lo peor, en lugar de decirles que paso, les voy a contar que hoy toca ir con "España" a tope. ¿Pero por qué? ¿No es esto del fútbol televisado, esta tabarra continua, un opio para el pueblo, una muralla de humo que sirve para despistar a las masas adocenadas de los verdaderos asuntos que deberían preocupar nuestro tiempo? ¿No se utilizó en España el último partido de la selección de Del Bosque para meternos de tapadillo un abaratamiento del despido, y por ende, una rebaja de los derechos de los trabajadores? ¿Cómo defender entonces que "España" gane hoy a "Honduras" si eso puede significar que se alargue el periodo de confusión y sigan metiéndonosla doblada?
¿Cómo defender entonces que "España" gane hoy a "Honduras" si eso puede significar que se alargue el periodo de confusión y sigan metiéndonosla doblada?
La explicación es sencilla: por solidaridad. Por solidaridad con el pueblo hondureño, que a día de hoy padece una fuerte oligarquía de tintes tiránicos, resultado del golpe de Estado que tuvo lugar hace ahora un año (el triste aniversario tendrá lugar exactamente dentro de una semana). Y obviamente, aunque parece evidente que la selección hondureña no llegará ni apaño mediante a alcanzar la proeza de la "Argentina" del 78 de Videla, parece más urgente que se disipe de inmediato la nube de opio que pueda cernirse sobre las vidas de nuestros hermanos hondureños, y que el régimen asesino de Porfirio Lobo no tenga una mísera victoria que llevarse a la boca.
Eso sí, lo ideal, además de la victoria de "España" hoy, sería que nuestros colegas del periodismo deportivo aprovecharan la previa para poner al espectador español en antecedentes de contra quién se juega, lo que sucede en el país al que "representan" los once tipos que se vestirán de corto frente a los de la Roja. No hace falta documentarse en exceso, con entrar en la página que Amnistía Internacional dedica al país centroamericano es suficiente para conocer asesinatos de periodistas, de demócratas opositores al golpe, y de las continuas atrocidades que comete un régimen que hace parecer -buscando un paralelismo que todos puedan ubicar- a los cubanos hermanos Castro, hermanas de la caridad. Eso sí, deberán acudir a Amnistía Internacional, o a medios alternativos como Rebelión (que hace unos días nos informaba que los EEUU del Nóbel de la Paz ya han reemprendido felizmente la cooperación militar con Honduras) porque, lo que es en la prensa española, están apañados. Pero no solo por el silencio y la desinformación respecto a Honduras y por culpa exclusiva de los dueños de los medios de comunicación españoles. Hace unos días Miguel Ángel Moratinos manifestaba en el mismísimo Congreso de los Diputados que Álvaro Uribe, presidente de un país en el que los asesinados a manos de su ejército y los paramilitares subvencionados por miembros de su partido se cuentan por miles, es un "ejemplo de compromiso con los Derechos Humanos". Como ven, ni perdiendo la Roja de aquí a la eternidad, algunos dejarían de tratarnos como si fuéramos estúpidos.
Eixa és la impressió que es desprén del seguiment del primer dia de vaga en el sector de l'educació pública no universitària. Ja fóra el 90% indicat per la Conselleria o el 65% xifrat pels sindicats, la veritat és que malgrat el dur atac del Consell i l'Estat a l'educació i els seus transmissors, la immensa majoria dels professors van acudir amb normalitat a les aules, i llançaren l'inequívoc missatge que encara poden suportar més.
La seua carta de presentació és l’ambició. El nou secretari general de Joves Socialistes del País Valencià aspira a duplicar la militància de l’organització juvenil i sumar, entre ells, la joventut que comença a despertar i a participar de les mobilitzacions socials.
El “teatre de resistència” repetirà experiència en el barri valencià. El Festival Cabanyal Íntim portarà de nou les arts escèniques d'avantguarda a l'interior de les cases en perill de demolició, per a reivindicar la supervivència del conjunt històric.