Creo que no habrá problema en confesárselo llegados a estas alturas: cuando empezamos a hacer este diario, los tres socios que emprendimos la aventura calculamos que, si las cosas iban mal, nuestro presupuesto nos daría para cuatro meses de vida. Hoy termina el octavo y nos tomamos un mes de descanso para regresar en septiembre todavía con cuerda para aguantar. Creo que podemos convenir entonces que no nos ha ido tan mal.
Bromera y el Servei de Normalització Lingüística de la Universitat de València fueron los primeros en valorar l'Informatiu como un vehículo interesante para dar a conocer sus productos o actividades. O bien fueron los primeros que se dieron cuenta de que si no entraba publicidad esto se iría al garete. En todo caso fueron los primeros en publicitarse aquí, y luego se sumaron Escola Valenciana, el Gremi de Llibrers, Acció Cultural del País Valencià, Kia Motors, Turia Empleo, o las concejalías de cultura de pueblos como Picassent, Burjassot o Foios, citando solo de memoria. Gracias a su ayuda la aventura pudo seguir adelante, aunque cabe señalar que sigue siendo, a día de hoy, una utopía.
Porque si l'Informatiu sigue en marcha se debe a la aportación de muchos de nuestros colaboradores y, tampoco hay que esconderlo, al esfuerzo de mis compañeros y mío por mantenerlo en pie a pesar de no generarnos ningún beneficio económico. Cuando lo fundamos pensábamos que había una sociedad civil y empresarial ahí fuera que respaldaría una oferta informativa libre y con un carácter valenciano como la nuestra, y hoy lo seguimos pensando, aunque hemos de reconocer nuestra incapacidad hasta ahora para acceder a ella. No duden que trataremos de enmendarlo.
Pero a donde no nos cabe duda de haber accedido y es nuestra mayor satisfacción, es a un montón de lectores que cada día se suman a nuestra aventura. Porque si hay algo que fundamentalmente nos ha permitido seguir al pie del cañón ha sido la percepción de que había miles de personas ahí fuera, que con sus visitas, sus comentarios, sus reacciones a lo que contábamos, nos han hecho percibir que nuestro trabajo no era en balde y que, hasta en los momentos que las fuerzas nos flaqueaban, teníamos que seguir adelante. En este sentido no puedo más que agradecérselo, en nombre de mis compañeros y el mío, por habernos hecho sentir lo que hemos sentido en estos meses.
Ahora, como les decía, nos tomaremos un mes de descanso, pero en septiembre estaremos de nuevo aquí para volver a poner en marcha esta utopía que es l'Informatiu. Sin dejar de desear, eso sí, que el próximo año la utopía quede atrás. |