Sé de buena tinta que no fuimos pocos los colegas del gremio periodístico que el pasado sábado permanecimos atentos a Informe Semanal ante la anunciada emisión de un reportaje sobre la crisis del periodismo impreso y cómo la están afrontando los medios en este formato. El reportaje se tituló La tormenta de papel (pueden verlo aquí), y aunque uno no creyera que fuera a asistir a una revelación, tampoco se esperaba algo tan burdo. Porque enfrentarse al tema de la crisis que atraviesa actualmente la prensa escrita (y la prensa en general) exclusivamente desde la óptica de observar los avances tecnológicos que están introduciendo las principales cabeceras españolas en su adaptación a Internet, es como tratar de entender el cambio climático observando solo los gases que emite el ganado vacuno.
¿Por qué el redactor del reportaje no preguntó a los directores cómo piensan hacer un mejor diario pagando menos a los periodistas y con menos equipo humano que antes?
Igual les parece una exageración, pero fue así. ¿Cómo, en un reportaje sobre la crisis de la prensa escrita, solo atendemos al continente y no dedicamos ni un apartado a ver si hay una crisis de contenidos? Hasta el último minuto del reportaje nadie dijo una sola palabra sobre la calidad de la información, la materia prima de un diario. Y, permítanme que insita, ¿cómo es posible que, después de un año en que se han despedido a millares de periodistas de las redacciones, no se le haga una sola pregunta al respecto a los directores de los diarios? ¿Por qué el/la redactor/a del reportaje no preguntó a los directores cómo piensan hacer un mejor diario pagando menos a los periodistas y con menos equipo humano que antes?
Yo, desde aquí, soluciones a la crisis de la prensa no voy a dar ni una (eso se lo dejo a los gurús, que abundan por ahí), pero de lo que no me cabe ninguna duda es de que la prensa no va recuperar la credibilidad y el respaldo ciudadano por que se inserten más vídeos en un diario digital o el lector mueva el scroll con el mismo dedo con que se rasca la oreja. Sin embargo, los grandes medios, los que cotizan en bolsa, siguen apostando en ese sentido. Las Provincias, diario decano de València, reciclaba recientemente su maqueta por una más moderna, al tiempo que se deshacía de un buen número de redactores, en una plantilla a su vez nutrida de plumillas con contratos precarios –“auxiliar de entrada” dice algún contrato, para poder pagar unos 600 euros al mes- y dispuestos, por no perder esa miseria, a contar lo que quiera el jefe. Hoy cuenta l’Informatiu que el 90% del personal que trabaja cada día para que 24/9 (el canal de propaganda 24 horas de RTVV) salga a luz, son becarios. Luego, en ambos casos, sale lo que sale. Y aún querrán que el personal recupere la fe en la prensa.
Tretze imputats, cap d'ells càrrec públic, hauran de respondre davant la justícia per les primeres irregularitats detectades en relació amb l'organització de la visita del Papa a València en 2006. Un nou escàndol a sumar a la llarga llista que posa en seriosos dubtes els criteris de contractació del Consell de Francisco Camps en els anys en què es van buidar les arques públiques valencianes.
Quasi dos anys després que el cas saltara a la llum, el cèrcol judicial se segueix estrenyent al voltant de l'ex secretari general de RTVV, Vicente Sanz. Ara, la seua primera imputació per presumpte delicte d'abusos sexuals a tres treballadores de Canal 9, passa a ser per tres presumptes delictes d'abusos sexuals susceptibles de ser qualificats en la modalitat agreujada, tres d'assetjament sexual i altres tres d'amenaces, tots ells continuats.
El bloqueig per part del PSPV a la renovació dels membres del Consell d'Administració de RTVV duu a Enric Morera a parlar d'un pacte entre PP i PSOE que s'estendria fora de l'ens. Una denuncia que va despertar la reacció del diputat socialista Josep Moreno.