Se las está llevando todas, pero además todas juntas. Le 'pegan' por un lado, por otro, por delante y por detrás. Vamos, que ni 'los últimos de Filipinas' lo pasaron peor que él. El pobre de Unai Emery está sufriendo un ataque frontal a su legitimidad como entrenador del Valencia C.F. Ya no hay tregua, el fuego es con munición real y aliados dispuestos a unirse al vasco en su guerra particular, ya no se encuentran ni debajo de las piedras. Está sólo ante el peligro, ni la 'una' está con él, pero aún así, resiste, continúa y no se rinde.
La temporada pasada llegó como el salvador de la patria para sacar adelante a un equipo que venía de eludir por los pelos el descenso a segunda división. Reportajes, entrevistas, crónicas, hablaban de él como el gran estratega, el amante del fútbol total, el estudioso del balompié. En Almería lloraban su pérdida y se escribían libros contando sus hazañas y logros en la tierra de los invernaderos. Acabó sexto en la Liga y deambuló con más pena que gloria en la Copa del Rey y en la UEFA. Aún así, sus seguidores lo tenían claro: “Acordaros de dónde veníamos…”. |