El otro día leí en una entrevista al magnífico entrenador José Luis Oltra (con el cual es un orgullo que me confundan a menudo de apellido) que decía que el fútbol profesional sería maravilloso sin los domingos. Y es que la verdad somos unos privilegiados por tener un trabajo vocacional, envidiado, y como están las cosas, muy bien pagado. Pero usted, aficionado, que sufre pagando y es abonado a su equipo o a cualquier plataforma televisiva, entenderá el sentimiento de la derrota casi desde el mismo punto de vista que lo hago yo.
Y quiero que conste que no me quejo de nada, ni del desastre de mi vida sentimental (quién aguanta tanto viaje, y los Newells Old Boys - Gimnasia y Esgrima La Plata, a las dos de la mañana), ni de las horas eternas en los aeropuertos, ni siquiera de las solitarias noches de hotel práctico y utilitario, me quejo de esa derrota que llega en el último minuto, y que te deja cara de tonto e imaginas todas las horas que empleas en tu quehacer diario.
"La victoria, que pese a ser esquiva y lejana, cuando llega, sientes que todo ha merecido la pena"
Imaginas a ese aficionado que ha gastado sus 500 euros por seguir al equipo, y la cara de mi hijo de once años a lágrima viva porque por ser de un club menor por culpa de su padre y tener que aguantar el lunes por la mañana en el colegio a ese compañero que le enseña que en el juego y en la vida, sólo la victoria tiene la razón.
Por eso existe la derrota, esa punzada dentro que es muy similar cuando esa novia adolescente te mira a los ojos y te dice que no quiere verte más, existe porque sino sería imposible disfrutar la victoria, que pese a ser esquiva y lejana, cuando llega, sientes que todo ha merecido la pena, que en ese segundo créanme, todo esta por encima del dinero, de un trabajo privilegiado, de la repercusión mediática, permanece la tranquilidad y alivio del trabajo, y sobre todo tener la suerte de dar felicidad en tiempos tan grises.
La felicidad que produces a ese taxista que escucha diez horas diarias de radio deportiva, de ese estudiante que planea el fin de semana con el horario del partido de su equipo, de áquel que se deja la garganta en cualquier fondo de España como motivación de vida, por todos esos y por todos los demás merece la pena ganar. Pero como dijo Oltra esto también sería maravilloso sin los domingos.
Tretze imputats, cap d'ells càrrec públic, hauran de respondre davant la justícia per les primeres irregularitats detectades en relació amb l'organització de la visita del Papa a València en 2006. Un nou escàndol a sumar a la llarga llista que posa en seriosos dubtes els criteris de contractació del Consell de Francisco Camps en els anys en què es van buidar les arques públiques valencianes.
Quasi dos anys després que el cas saltara a la llum, el cèrcol judicial se segueix estrenyent al voltant de l'ex secretari general de RTVV, Vicente Sanz. Ara, la seua primera imputació per presumpte delicte d'abusos sexuals a tres treballadores de Canal 9, passa a ser per tres presumptes delictes d'abusos sexuals susceptibles de ser qualificats en la modalitat agreujada, tres d'assetjament sexual i altres tres d'amenaces, tots ells continuats.
El bloqueig per part del PSPV a la renovació dels membres del Consell d'Administració de RTVV duu a Enric Morera a parlar d'un pacte entre PP i PSOE que s'estendria fora de l'ens. Una denuncia que va despertar la reacció del diputat socialista Josep Moreno.