Tal día como hoy, pero de hace 100 años, la mujer pudo acceder a la universidad, podía ser estudiante universitaria si su entorno se lo permitía. Han tenido que pasar 100 años para que este año se presente, por primera vez en la historia de la Universitat de València, una mujer a las elecciones al rectorado. Y parece mentira, pues no debemos olvidar que los ámbitos universitarios, en teoría, deberían ser los espacios más avanzados, progresistas y comprometidos con causas como la igualdad. Habría que investigar el motivo que nos ha llevado hasta esta situación. ¿Falta de interés de las mujeres o falta de posibilidades?
Pero no vamos a entrar en este debate. Lo que es evidente es que seguimos atrasados, seguimos caminando muy lento y seguimos a la cola de muchos otros países donde hay mujeres presidentas de un gobierno. Son pocos todavía, pero deben ser nuestro referente a seguir.
No consigo averiguar si ha pasado a ser “Día de la Mujer”, como dice la ONU, o sigue siendo “Día de la mujer trabajadora”
Nosotros avanzamos, pero poco a poco; en nuestra política más cercana, Zapatero apostó por un gobierno con tantas mujeres como hombres; en el gobierno autonómico las mujeres tienen cierta presencia y en el gobierno local la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, es una mujer cuya capacidad política pocos pueden cuestionar, apoyen o no sus decisiones políticas. De hecho creo que ningún hombre podría quitarle el puesto o hacerle sombra, y puede que eso lo viera el PSPV cuando apostó por Carmen Alborch como su oponente. Dos mujeres muy diferentes pero con un denominador común: mucho carácter, personalidad y fuerza.
Como mujer que soy, no voy a entrar en discursos populistas ni de quejas aprovechando un día como hoy que, por cierto, no consigo averiguar si ha pasado a ser “Día de la Mujer”, como dice la ONU, o sigue siendo “Día de la mujer trabajadora”. En cualquier caso sigue siendo una jornada que evidencia la discriminación que seguimos viviendo. Una discriminación que, “en el mejor de los casos”, afecta a los salarios más bajos, peores condiciones laborales y difícil acceso a determinados cargos; pero, ¿qué pasa con los casos de maltrato físico y psicológico?
Hemos de ser conscientes de que es el extremo de la discriminación y seguimos fracasando. No me sirve que nos digan que están trabajando en ello y que podrían estar reduciendo el número de víctimas. Una sola víctima sigue siendo un fracaso; llegar a detener a los autores de las agresiones, sigue siendo un fracaso; conseguir que no salga de prisión o que entre en ella, sigue siendo un fracaso (además, no es la solución).
Hay algo que no funciona, y si no que se lo pregunten al Centro Reina Sofía que aborda el tema de la violencia con mucho criterio. Según sus últimos datos, en 2009 en la Comunitat Valenciana doce mujeres fallecieron a manos de sus parejas o exparejas, tres más que en 2008. Es la tendencia contraria al resto del estado español donde de 76 muertas en 2008 hemos pasado a 60 en 2009.
Este dato es terrible y debería poner en alerta y activar todas las medidas de atención y actuación. Pero parece que las instituciones de nuestro gobierno valenciano están más preocupadas en otros asuntos que les dan mejores y más rápidos resultados ¿Cuánto presupuesto público se invierte en la prevención del maltrato? Está claro que no es suficiente o que la línea de trabajo es errónea y no está surtiendo efecto.
El conseller de Solidaritat i Ciutadania aconseguix que la seua Carta de Bones Pràctiques, avalada per dos presidents de diputació amb problemes amb la justícia per presumpta corrupció i un altre que va insultar els professors, aconseguixen 308 adhesions d’ajuntaments, entre ells 88 del PSPV i 23 de Compromís, EUPV i partits independents.
Reduïx en un 11% la plantilla i la meitat de treballadors de la multinacional entraran en l’expedient passant a cobrar de l’atur quan no hi haja producció.