Hace unos días un amigo me llamó alarmado porque se había quedado sin televisión. No había, en su finca, rastro de que su antena hubiera sido expoliada, ni de que un rayo, en este invierno tan extraño, le hubiera arrancado de cuajo la oportunidad de ver la tele. Su zona había entrado en el agujero negro del apagón analógico y mi amigo, poco previsor, se había quedado con la pantalla llena de puntos, como la niña de Poltergeist, sin pensar en que, si quería seguir sufriendo la programación de las cadenas hasta ahora llamadas generalistas, tendría que instalarse un decodificador.
Con esto de los canales catódicos, pasa lo mismo que con las orgías, que, cuanto más gente hay, más confusión
A mi amigo le ha pasado lo mismo que a esas cadenas: el apagón lo ha pillado en fuera de juego. Porque la televisión digital, la tedeté, va a producir un curioso fenómeno en el que pocos han reparado. A partir de ahora, los canales locales, esos que concedió cada gobierno autonómico a sus amigos para que intoxicaran ideológicamente a quienes ven la televisión, están a la par con las cadenas de toda la vida. Eso significa que, por ejemplo, Julio Insa competirá, en igualdad de condiciones, con Grimson, Mercedes Milá y sus experimentos sociológicos o las piruetas bailarinas de Miquel Àngel Nadal. Que los programas-panfleto de Intereconomía y Libertad Digital sobre el mantenimiento de los símbolos franquistas, las maldades de Zapatero o la necesidad de meter en la cárcel al juez Garzón tendrán el mismo público potencial que los partidos de la Champions, las películas españolas de La 2 y la última temporada de Perdidos.
Nos dijeron que la tedeté aumentaría la calidad de la televisión, pero me da la impresión de que, con esto de los canales catódicos, pasa lo mismo que con las orgías, que, cuanto más gente hay, más confusión. Al menos aquí en la Comunidad Valenciana, donde esa orgía de canales es más parecida a una procesión de Semana Santa que a una fiesta al aire libre en Ibiza.
Tretze imputats, cap d'ells càrrec públic, hauran de respondre davant la justícia per les primeres irregularitats detectades en relació amb l'organització de la visita del Papa a València en 2006. Un nou escàndol a sumar a la llarga llista que posa en seriosos dubtes els criteris de contractació del Consell de Francisco Camps en els anys en què es van buidar les arques públiques valencianes.
Quasi dos anys després que el cas saltara a la llum, el cèrcol judicial se segueix estrenyent al voltant de l'ex secretari general de RTVV, Vicente Sanz. Ara, la seua primera imputació per presumpte delicte d'abusos sexuals a tres treballadores de Canal 9, passa a ser per tres presumptes delictes d'abusos sexuals susceptibles de ser qualificats en la modalitat agreujada, tres d'assetjament sexual i altres tres d'amenaces, tots ells continuats.
El bloqueig per part del PSPV a la renovació dels membres del Consell d'Administració de RTVV duu a Enric Morera a parlar d'un pacte entre PP i PSOE que s'estendria fora de l'ens. Una denuncia que va despertar la reacció del diputat socialista Josep Moreno.