El pasado miércoles falleció en Cuba, a consecuencia directa de una huelga de hambre mantenida durante 85 jornadas, el preso político Orlando Zapata Tamayo, disidente del régimen dictatorial castrista que padece la isla. Seguro que se han enterado porque prácticamente toda la prensa nacional hablaba ayer y anteayer de ello. Y no es para menos. También, cabe señalar, no tardaron nada en lanzar y exigir una condena (por la violación flagrante de los Derechos Humanos que supone la existencia de presos por sus ideas en el país latinoamericano, así como las torturas a las que supuestamente se les somete, y obviamente, su abandono a la muerte), además de los medios, los principales grupos políticos españoles, encabezados por el Partido Popular.
¿Hemos de creer que el interés de todos estos medios y periodistas tan afectados por el caso cubano se debe a la violación de los Derechos Humanos que sufren los ciudadanos cubanos?
Sin embargo, no deja de resultar llamativa toda esta unanimidad, una unanimidad en la que el discurso siempre va a acompañada de una condena a la violación de los Derechos Humanos en Cuba. ¿Pero importan los Derechos Humanos a todos estos que condenan y exigen condenas? Buscando una respuesta sin movernos muy lejos geográficamente, simplemente hay que recordar el informe aparecido recientemente apuntando el asesinato de 9 periodistas –ni siquiera ciudadanos- durante el golpe de Estado de Honduras del pasado año, que ha evolucionado al gobierno actual que sufre el país centroamericano. ¿Recuerdan una reacción similar de la prensa española por cada uno de los asesinatos de sus colegas –no ya de los ciudadanos que también fueron aniquilados en mayor número- hondureños? Seguramente no. Pero no hace falta remontarse tan atrás en el tiempo. El asesinato esta semana de Claudia Rizuela, miembro del Frente de Resistencia Popular al Golpe en Honduras, no ha merecido una sola noticia de relevancia en la prensa española. Ni una.
¿Hemos de creer que el interés de todos estos medios y periodistas tan afectados por el caso cubano se debe a la violación de los Derechos Humanos que sufren los ciudadanos cubanos? Simple y llanamente, sería de estúpidos hacerlo. Y es que, como apuntaba Esteban Beltrán en su reciente e imprescindible obra Derechos Torcidos, los Derechos Humanos no son algo de usar y tirar, algo que valga para algunos casos y no para otros. Gustavo de Arístegui no debería salir, sin que sintamos vergüenza ajena por su hipocresía, a exigir al gobierno una condena al régimen castrista, semanas después de que su compañero de filas Carlos Iturgaiz exija en cambio retomar las relaciones con el gobierno heredero de los asesinos golpistas hondureños. Y no se puede, aunque sea duro, condenar desde los medios al régimen cubano por supuestas torturas, en los mismos informativos en los que se “informa” sin el mínimo ápice de crítica o duda, que el último etarra detenido, justo en el momento de su detención por las fuerzas de seguridad españolas, “se autoagredió” y por eso tuvo que ser ingresado en el hospital para comprobar su estado de salud.
¿Quieren que Cuba sea otro territorio a merced de las multinacionales y los intereses occidentales? Díganlo abiertamente. Pero no nos vengan con el rollo de los Derechos Humanos, porque es evidente que a ustedes, a todos ustedes, los Derechos Humanos les importan un bledo. Y son sagrados. De modo que, o los defienden para todos, o no los menten para ninguno.
Tremolante Penacho - 27-02-10 - 19:47h. Preso común? Pero de que vais? Aministía internacional lo declaró prso político (http://www.amnesty.org/es/library/asset/AMR25/002/2004/es/3453cf2b-d648-11dd-ab95-a13b602c0642/amr2[..] y fue detenido por hacer una huelga de hambre. Si eso es ser deliencuente común aquí en España tendrían que detener a los miles de personas que se ponen a dieta.
Por cierto, Juan Tur, tienes razón, el asesinato de Claudia Rizuela no ha merecido ni una noticia de la prensa española, a tí tampoco te importó. Sólo la has utilizado para justificar la dictadura cubana.
Joan - 26-02-10 - 16:37h. Bon article... És allò de "Depende..." que deia Jarabe de Palo... Hi ha qui li diu relativisme moral i qui ho anomena, senzillament, cara dura.
M. Cloquell - 26-02-10 - 15:02h. Estic d'acord en el teu article però unes puntualitzacions, Orlando Zapata no és pres polític, pot ser un disident i per aixó en Cuba no han empresonat a ningú, Orlando Zapata era un delincuent comúamb un apli historial d'estafes, desordres, agresions...Que quant va entrar a la preso va mantenir relacions amb mercenaris cubans a sou dels EEUU i van ser ells els que el van animar a fer vaga de fam i que la mantinguera fins el final, cosa que ells van deixar de fer promte, per unes reivindicacions ridícules com tenir cuina i telefon a la cel·la, açò no se ni si ho tinguè el Mario Conde. Ara els partidaris de l'imperialisme, del feixisme i del capitalisme ja tenen el que buscaven, un màrtir, que en poc de temps s'oblidaran d'ell per que un és heroi per que lluita pel be comú no pel be individual.
La familia plora a la victima mentre els intigadors brinden amb champagne en Miami la seva jugada.
Tremolante Penacho - 26-02-10 - 13:18h. ¿Y tú como puedes decir sin ningún ápice de duda que el etarra no se autoagredió? ¿De dónde te lo has sacado?
Eixa és la impressió que es desprén del seguiment del primer dia de vaga en el sector de l'educació pública no universitària. Ja fóra el 90% indicat per la Conselleria o el 65% xifrat pels sindicats, la veritat és que malgrat el dur atac del Consell i l'Estat a l'educació i els seus transmissors, la immensa majoria dels professors van acudir amb normalitat a les aules, i llançaren l'inequívoc missatge que encara poden suportar més.
La seua carta de presentació és l’ambició. El nou secretari general de Joves Socialistes del País Valencià aspira a duplicar la militància de l’organització juvenil i sumar, entre ells, la joventut que comença a despertar i a participar de les mobilitzacions socials.
El “teatre de resistència” repetirà experiència en el barri valencià. El Festival Cabanyal Íntim portarà de nou les arts escèniques d'avantguarda a l'interior de les cases en perill de demolició, per a reivindicar la supervivència del conjunt històric.