Irán ha aplazado la lapidación de Sakineh Mohammadi-Ashtiani, de 43 años y madre de dos hijos, acusada de adúltera y (sin pruebas concretas) de asesinato. El Gobierno iraní promete revisar el caso. De momento, ha suspendido el veredicto referente a las relaciones extramatrimoniales. La presión internacional -tampoco excesiva, todo hay que decirlo, pero intensa en los últimos días- ha sido finalmente eficaz. El pleno del Parlamento Europeo, con el voto favorable de casi toda la cámara, exigió ayer a las autoridades de Irán que prohíban las lapidaciones “por crueles e inhumanas”, anunciando además que tomará represalias de diverso tipo contra quienes las practiquen. Irán reclamaba que no se entrometan con el sistema legal de la República Islámica. Franco también decía lo mismo cuando fusilaba a sus opositores. Muy creyente, sí, pero no hacía caso ni a las peticiones de clemencia del Papa. |