Septiembre y sus sempiternas colecciones. Siempre interminables y cada vez más excéntricas. A la vuelta de las vacaciones nos esperan -como cada año-, los soldaditos de plomo, los cursos de idiomas en fascículos, las miniaturas de coches míticos, los abanicos de colección o las piezas de una maqueta infinita para seducir a los diletantes al bricolaje.
Siempre me he preguntado por qué eligen septiembre. Quizá estos promocionales en entregas persigan edulcorar la vuelta a la cruda realidad, en la que los problemas que arrumbamos antes de hacer las maletas entran en escena después del descanso estival, y se encadenan de forma plúmbea como las colecciones del kiosco y las cerezas del plato.
Uno llega a casa, con el buen sabor de boca del viaje y observa que aquí nada ha cambiado, que sigue habiendo más de lo mismo
Porque uno llega a casa, con el buen sabor de boca del viaje y observa que aquí nada ha cambiado, que sigue habiendo más de lo mismo. En el arranque de temporada, Francisco Camps sigue sin dar explicaciones sobre el caso Gürtel y presume de su idoneidad en el cargo con argumentos de fe y carentes de razón (“No pasa nada, porque soy de aquí y esto ocurre todos los veranos, no como aquellos -en alusión a los socialistas- que usan atajos, vericuetos y senderos extraños pero no entienden de lo que hablan, no hay quien mueva a alguien que tiene las raíces en esta tierra”).
Por su parte, la dirección nacional del PP sigue con su defensa acérrima a Camps y lo confía como candidato a la presidencia de la Generalitat independientemente de que sea imputado por cohecho impropio (por los supuestos trajes que recibió como regalo) lo que demuestra que algunos políticos siguen confundiendo la responsabilidad jurídica con la ética política, una pena. Y aunque esto pase aquí, en Andalucía podría achacarse esta falta de responsabilidad política al otro partido mayoritario, por no hablar de la guerra interna del PSOE de Madrid con el lamentable cruce de declaraciones entre los defensores de Trinidad Jiménez y Tomás Gómez.
En fin... septiembre. Fugaz el efecto de lo aprendido en el viaje por la mísera realidad. Dan ganas de volver hacer las maletas y huir para seguir descubriendo mundo y dejar atrás las colecciones de los kioscos, el serial de la política ramplona y los barracones que los chavales ocuparán en breve por los consabidos recortes presupuestarios en educación a los que nos someten también cada septiembre.
Tretze imputats, cap d'ells càrrec públic, hauran de respondre davant la justícia per les primeres irregularitats detectades en relació amb l'organització de la visita del Papa a València en 2006. Un nou escàndol a sumar a la llarga llista que posa en seriosos dubtes els criteris de contractació del Consell de Francisco Camps en els anys en què es van buidar les arques públiques valencianes.
Quasi dos anys després que el cas saltara a la llum, el cèrcol judicial se segueix estrenyent al voltant de l'ex secretari general de RTVV, Vicente Sanz. Ara, la seua primera imputació per presumpte delicte d'abusos sexuals a tres treballadores de Canal 9, passa a ser per tres presumptes delictes d'abusos sexuals susceptibles de ser qualificats en la modalitat agreujada, tres d'assetjament sexual i altres tres d'amenaces, tots ells continuats.
El bloqueig per part del PSPV a la renovació dels membres del Consell d'Administració de RTVV duu a Enric Morera a parlar d'un pacte entre PP i PSOE que s'estendria fora de l'ens. Una denuncia que va despertar la reacció del diputat socialista Josep Moreno.