Gran Hermano es como el universo de Dickens: un puñado de personas con diferentes trastornos de la personalidad reunidos para representar un espectáculo que, por no necesitar, ni siquiera necesita guión. Cuando comenzó, hace ya una decena de años, pensé que quienes trascenderían a la casa de los mil ojos serían aquellos concursantes que hubieran mostrado más habilidad o desparpajo para moverse delante de las cámaras, los más inteligentes en esa jungla de desequilibrados observada por Mercedes Milá.
Aquellos que en 'Gran hermano' mostraron ser más cínicos, cabrones o polémicos son los que han superado la prueba fuera de la casa, en ese mundo que llaman real
No fue así. Con el tiempo, aquellos que mostraron ser más cínicos, cabrones o polémicos son los que han superado la prueba fuera de la casa, en ese mundo que llaman real y que, en verdad, es todavía más irreal que el que transcurre entre las paredes de esa casa de la sierra madrileña. Aída Nízar, aquella maleducada, racista y vulgar señora que había trabajado en el PP de Valladolid antes de concursar en la vida en directo, Marta López, un clon de Torrente pero en mujer que lanzaba soflamas ultraderechistas en los programas del corazón, y Kiko Hernández, un tipo ya despreciable en Gran Hermano que, con el tiempo, demostró de su mala sombra en la casa era sólo la punta del iceberg de su carácter, han sido las joyas perversas de la cantera televisiva del reality-show más famoso de la historia de la televisión.
Quizá por ello, ahora los concursantes se afanan en ser lo más hijos de puta posible durante su estancia en el encierro de Telecinco. Saben que, cuanto peores personas sean, más fácil será que los contraten para vivir del cuento en Sálvame y demás basura tóxica de color rosa. Pero lo que no saben es que hay otros caladeros en los que pescar tipos polémicos y el último de ellos es la preselección de Eurovisión. De ahí ha surgido un tipo, llamado muy adecuadamente John Cobra, que respondió a los merecidos abucheos del público en la gala que iba a decidir el representante español en el concurso musical europeo con un sonoro “chúpame la polla”. Al día siguiente, Cobra comenzaba a hacer honor a su apellido en la carroña televisiva que dio de comer por la cara a los Kiko, Aída y Marta.
Tretze imputats, cap d'ells càrrec públic, hauran de respondre davant la justícia per les primeres irregularitats detectades en relació amb l'organització de la visita del Papa a València en 2006. Un nou escàndol a sumar a la llarga llista que posa en seriosos dubtes els criteris de contractació del Consell de Francisco Camps en els anys en què es van buidar les arques públiques valencianes.
Quasi dos anys després que el cas saltara a la llum, el cèrcol judicial se segueix estrenyent al voltant de l'ex secretari general de RTVV, Vicente Sanz. Ara, la seua primera imputació per presumpte delicte d'abusos sexuals a tres treballadores de Canal 9, passa a ser per tres presumptes delictes d'abusos sexuals susceptibles de ser qualificats en la modalitat agreujada, tres d'assetjament sexual i altres tres d'amenaces, tots ells continuats.
El bloqueig per part del PSPV a la renovació dels membres del Consell d'Administració de RTVV duu a Enric Morera a parlar d'un pacte entre PP i PSOE que s'estendria fora de l'ens. Una denuncia que va despertar la reacció del diputat socialista Josep Moreno.