"Si el Valencia jugara en el jardín de mi casa correría las cortinas". Frase escuchada a un levantinista inspirado. No es original, ya que la dijo el entrenador del Liverpool, Bill Shankly, en referencia a su equipo rival, el Everton. La versión capicasalizada de la frase nos adelanta el apogeo del antixotismo y el antigranotismo que nos viene. La filosofía de almuerzo ya está aquí.
Me gustan las frases épicas del deporte, y la de los futbolistas en particular. En España no se valoran sus reflexiones como en Inglaterra o Italia, donde hay verdaderos foros de seguimiento y reflexión de afirmaciones futboleras. Los británicos, por ejemplo, veneran a tipos como George Best más por su declaraciones que por lo que aportaron en el terreno de juego. Sinceramente, yo también lo haría de alguien que pronunció públicamente frases tipo "en 1969 dejé las mujeres y el alcohol. Fueron los peores 20 minutos de mi vida" , o "gasté un montón de dinero en alcohol, chicas y coches rápidos. El resto simplemente lo malgasté". Cientos de páginas webs rinden pleitesía al mítico irlandés del Manchester. En Valencia también ha habido históricas aportaciones. Si tuviera que elegir una de cada acera me quedaría con un par pronunciadas por sendos símbolos de los dos equipos de la ciudad. David Albelda, durante muchos años capitán valencianista, declaró tras una derrota: "Estoy muy jodido. Es que yo el fútbol me lo tomo como si fuera mi trabajo". Enfrente, Carlos Caszely, tal vez el mejor jugador que se ha puesto la camiseta del Levante, reflexionó profundamente en una rueda de prensa: "no tengo por qué estar de acuerdo con lo que pienso". No me digan que no da para un comentario de texto del selectivo. |