España atraviesa una de las peores crisis de su historia. De acuerdo. También la padece la Comunitat Valenciana. Exacto. Para que nadie se moleste, acordemos que la culpa de lo que estamos sufriendo no es en particular de ninguno de los responsables de velar por nuestro bienestar en los organismos estatales ni en los autonómicos. Digamos –aguanten un poco más la risa- que lo que estamos padeciendo no nos lo hemos buscado, sino que es consecuencia de algún factor exógeno, internacional por ejemplo. Perfecto. ¿Pero qué han hecho estos para remediarlo? En nuestro caso, tanto los que inciden en nuestro destino desde Madrid, como los que lo hacen desde València, lo mismo. Al menos de palabra. El gobierno de Zapatero propuso el Plan E; el de Camps, el plan Confianza. Sorprende, no lo nieguen, que estén siempre a la gresca cuando las ocurrencias, perdón, quise decir los remedios, son los mismos. Eso sí, a falta de que el plan Confianza empiece a plasmarse de algún modo más allá de los anuncios que el Consell contrata allá y más allá (aquí ni uno), la única inversión que se ha materializado y generado -algo de- empleo, es la del gobierno central.
Hay que reconocer que la broma a costa del dinero del Estado –nuestro- y de los desempleados –nosotros o nuestros familiares- para humillar al gobierno central salió perfecta
“Pero no es la panacea”, dirá más de uno. Y yo insisto, de acuerdo. Este plan de fomento del empleo ideado con urgencia por el gobierno no es perfecto. Tan imperfecto es, que deja muchas puertas abiertas para que algunos consistorios, en lugar de utilizar su presupuesto para generar el mayor número de empleos, lo han utilizado para hacer parches e incluso mofarse del gobierno. Uno de ellos fue el València. ¿Cómo dejar pasar la oportunidad de mostrar la inutilidad de la “ocurrencia de Zapatero” mostrando los pocos empleos que genera? Así, los millones que llegaron a València en la primera ronda del plan se destinaron a temas inútiles y que generaran pocos puestos de trabajo (como poner trencadís en la cubierta del Palau de la Música) o a solucionar obligaciones del consistorio abandonadas durante lustros, como poner aire acondicionado en el pabellón de la Fuente de San Luis (lo que no emplearía a mucho personal). Al Ayuntamiento le salió redondo. El Plan E de Zapatero no tuvo apenas impacto en el empleo en València.
Hay que reconocer que la broma a costa del dinero del Estado –nuestro- y de los desempleados –nosotros o nuestros familiares- para humillar al gobierno central salió perfecta. ¿Coincidimos en ello? Sí, sé que cuesta forzar la mueca cuando del que se ríen, en el fondo, es de uno. Ahora llega la segunda remesa del Plan E y Rita Barberá dice que quiere poner una cubierta vegetal en el techo del mercado de Ruzafa. Le dicen que seguramente no se lo den y monta en cólera. “Pues ahora quiero revestimientos vegetales en las medianeras de algunos edificios” apunta riéndose de su nueva ocurrencia. ¿Cuántos albañiles y pintores podrían beneficiarse del Plan si, en lugar de pensar en burlarse del gobierno, la alcaldesa se preocupara por los valencianos en paro y la ciudad y propusiera destinar el dinero a restaurar fachadas de nuestros barrios más antiguos? Muchos más, sin duda, que los que generará la compra de los caros ladrillos y su instalación. Imagino que coincidirán también conmigo en que la broma de Rita, a estas alturas, ya no hace ninguna gracia. A ver si algún amigo suyo se lo dice, que ya está bien.
Com si es tractara d'una història cíclica que es repetira cada huit anys, Alberto Fabra va consolidar el seu poder en el XIII Congrés Regional del PP valencià exterminant de l'aparell del partit qualsevol presència de figures afins al seu predecessor o que no li rendisquen homenatge. Camps, a diferència de Zaplana, no va assistir a la seua liquidació, i tampoc cap figura del PP estatal.
Una denúncia d’EUPV en Les Corts va fer saltar a la llum pública les enquestes que el Consell de Presidència fa al seu web. Un instrument que quasi ningú coneixia, però que en les darreres dues setmanes han desfermat una autèntica lluita simbòlica entre partidaris i detractors del govern valencià.
L'equip valencià ha tingut en els últims anys tots els vímets per a fer coses importants en l'ACB, però arriba el play-off i sembla que les cames tremolen. A Sant Sebastià, i després d'anar dominant tot el partit, va tornar a aparéixer el fantasma de les eliminatòries, eixes que l'equip només a superat una vegada de 15.