Medio país vivió ayer pendiente del estado de las tres personas de nacionalidad española que viajaban a bordo de la flota con ayuda humanitaria que viajaba rumbo a la franja de Gaza, y que fue atacada durante la madrugada en aguas internacionales por el ejército del estado de Israel. La preocupación que mostraban ayer los grandes medios de comunicación españoles contrastaba con el silencio informativo en esos mismos medios al respecto de esta gigantesca acción solidaria que se llevaba desarrollando desde bastante tiempo atrás (silencio que solo rompían en España algunos medios independientes como éste).
David Segarra, un periodista valenciano, viajaba en la flota; y aunque su presencia en ella tuvo en vilo ayer a sus familiares y amigos, como profesional seguro que habría preferido que su estado no hubiera sido el centro de la noticia en España, sino el nuevo crimen perpetrado por Israel -seguramente el país más peligroso del mundo y, sin duda, aquel cuyas acciones generan un mayor desequilibrio en las relaciones internacionales- contra ciudadanos indefensos.
Como profesional seguro que Segarra habría preferido que su estado no hubiera sido el centro de la noticia en España, sino el nuevo crimen perpetrado por Israel
Todo esto sucedía tan solo unos días después de que Cádiz albergara un Congreso Internacional de Periodismo, y que en él se pusiera de nuevo de manifiesto el peligro que supone desempeñar la profesión en determinados países. Méjico, la golpista Honduras, la Colombia paramilitar modelada por Uribe, Rusia o Palestina (aunque los asesinatos los realizaba Israel), encabezaban el ranking de periodistas asesinados el pasado año y seguramente el próximo; sin embargo daba vergüenza ajena escuchar y ver en medios españoles cómo se utilizaba el pretexto de la cita para, saltándose los alarmantes casos colombiano u hondureño -el gobierno resultado de las elecciones post golpistas está eliminando a la oposición democrática con el cómplice silencio de la prensa española-, reincidir en la falta de libertad de prensa en Venezuela o Cuba.
Ayer, CNN+ y Cuatro, ambas del grupo Prisa, a propósito del asalto a la flota humanitaria, hacían un perfil de los tripulantes españoles, y cuando llegaba el turno de hablar de Segarra, el breve currículum que daban de él consistía en que trabaja para "Telesur, la televisión controlada por Chávez". Segarra, me dicen, dejó España hace una década motivado tanto por la curiosidad de ser testigo en primera persona del giro político y social que se estaba realizando en Venezuela; como por el hecho evidente de que un periodista como él, independiente e incapaz de pasar por el aro de mentir a su audiencia por los intereses de los dueños de los medios de comunicación españoles, no tendría aquí mucho trabajo. Y se fue a Venezuela a montar una empresa que, efectivamente, ha acabado realizando trabajos para Telesur, como el de narrar para media Latinoamérica el trayecto de la "Flota de la Libertad". Mientras, otros periodistas sin escrúpulos, que trabajan en medios que quieren introducir sombras de duda en su profesionalidad o utilizan y manipulan cualquier drama para favorecer sus intereses, siguen aquí.
Pato - 01-06-10 - 22:37h. Juan, me parece bueno el artículo, pero sabes que David Segarra no es de "nacionalidad española", basicamente porqué el no lo siente así. A los otros dos catalanes no los conozco, no se si se sentiran españoles, pero a David lo conocí y seguro que no, fue militante de Maulets hasta hace relativamente poco. Saludos
FUCK ISRAEL!
Pau - 01-06-10 - 20:28h. Se te olvida comentar un pequeño detalle. Sí, habrá menos libertad de prensa en Colombia o México que en Cuba y Venezuela, pero la diferencia es que en los dos primeros quienes impiden esta libertad son los grupos paramilitares, la guerrilla o los narcos mientras que en los segundos el represor es el gobierno. Hay una pequeña diferencia que sirve para condenar un régimen o no.
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