Desde la habitación de un modesto pero acogedor hotel de Madrid, en una noche lluviosa de martes, escribo estas líneas. Es la víspera de la presentación de Universal, el nuevo disco de mi grupo: La Habitación Roja.
Hemos estado todo el día haciendo promoción y planificando los próximos pasos que debemos dar en el futuro; también hecho las reuniones de rigor que uno tiene cuando viene por aquí, pues cómo no, nuestra agencia, nuestro manager y nuestra compañía están radicados en Madrid. Centralismo lo llamarían algunos, y no les falta razón pues en lo que a música se refiere, prácticamente todo el cotarro se mueve en Madrid.
Supongo que podría hablar de muchas otras cosas que tengo en el tintero, pero no todos los días toca uno en una plaza tan fuerte y con las entradas agotadas. Sí, agotadas, y es que, aunque parezca la cosa más difícil del mundo unas 1.000 personas (se dice pronto) han decidido rascarse el bolsillo y van a acercarse a vernos a la sala Heineken de Madrid.
Decir Madrid, musicalmente hablando, es decir mucho, no ya por la historia y la tradición musical rockera que esta ciudad arrastra consigo, sino porque además Madrid es un crisol que representa perfectamente a todas los rincones de España
Puede que a alguna gente eso le parezca poco, pero si te paras a pensar que cada una de esas personas se ha molestado en comprar una entrada y planificar su vida para ese día venir a darnos su apoyo, no das crédito; es para estar más que satisfechos y dar las gracias a todos ellos uno a uno.
Intento imaginarme lo larga que debe ser una hilera de 1.000 personas y me parece muy, pero que muy larga. Y habrá quien siga diciendo que las hay más largas (y que el tamaño sí importa: el de las "colas" -o filas, perdón-), pero no voy a ser yo esta vez el que diga que la hierba es más verde en la casa del vecino.
Decir Madrid, musicalmente hablando, es decir mucho, no ya por la historia y la tradición musical rockera que esta ciudad arrastra consigo, sino porque además Madrid es un crisol que representa perfectamente a todas los rincones de España, y no estoy hablando de política sino de personas (bien pensado es de lo que realmente debería tratar la política). Te encuentras a gente de todas partes por aquí, y lo mismo pasa en los conciertos que se dan por estos pagos. Además el ambiente siempre es muy intenso y parece como si se fuera a acabar el mundo (nuestro mundo, el de los músicos) y fuera la última vez que vamos a tocar.
No va a ser la última (o eso espero), pero sí la primera vez que agotamos las entradas en una sala de estas dimensiones. Y lo hemos hecho a golpe de canciones, con trabajo, ilusión y mucho tesón. Además somos valencianos, y eso, quiero resaltarlo especialmente, porque desafortunadamente hoy en día salimos en los medios más por cosas negativas que por cosas positivas, y es algo que me jode tanto como me alegra poder estar contándoos que el miércoles 14 de abril de 2010 La Habitación Roja, de L’Eliana, Valencia, presentaron su disco en Madrid con un llenazo hasta la bandera.
Com si es tractara d'una història cíclica que es repetira cada huit anys, Alberto Fabra va consolidar el seu poder en el XIII Congrés Regional del PP valencià exterminant de l'aparell del partit qualsevol presència de figures afins al seu predecessor o que no li rendisquen homenatge. Camps, a diferència de Zaplana, no va assistir a la seua liquidació, i tampoc cap figura del PP estatal.
Una denúncia d’EUPV en Les Corts va fer saltar a la llum pública les enquestes que el Consell de Presidència fa al seu web. Un instrument que quasi ningú coneixia, però que en les darreres dues setmanes han desfermat una autèntica lluita simbòlica entre partidaris i detractors del govern valencià.
L'equip valencià ha tingut en els últims anys tots els vímets per a fer coses importants en l'ACB, però arriba el play-off i sembla que les cames tremolen. A Sant Sebastià, i després d'anar dominant tot el partit, va tornar a aparéixer el fantasma de les eliminatòries, eixes que l'equip només a superat una vegada de 15.