Hace unos días disfrutaba de una cena en la magnífica compañía de unos amigos en la casa de uno de ellos, cuando en la conversación surgió una anécdota ciertamente triste. La excusa de la cena era el estreno de la vivienda, que el amigo adquirió hace unos meses de segunda mano, pero que inauguraba ahora debido, entre otras cosas, a la gran cantidad de trastos que en el piso habían acumulado sus anteriores inquilinos. Fue mientras nos contaba todo el trabajo que tuvo que hacer para deshacerse de ellos, cuando nos relató cómo observó que, entre viaje y viaje al contenedor, muchas de las cosas que tiraba desaparecían. Así, en esa rutina de viajes periódicos cada media hora, fue consciente de la cantidad de personas que pasean por la ciudad de València, de contenedor en contenedor, buscando algo que pueda serles útil.
Mi amigo, metido en una mudanza, vio como un pobre hombre sacaba de la basura un bote medio vacío de Cola Cao que él acaba de tirar tan solo unos minutos antes
Lo trágico es que a su anécdota, pronto se sumaron las de otros dos amigos. Uno había contemplado pocas horas antes una pelea entre la gente de aspecto convencional que acude a diario a buscar en los contenedores de debajo de su casa los productos en mal estado que elimina un supermercado cercano. El otro, metido en una mudanza, vio como un pobre hombre que iba junto a su hijo, rescataba de la basura un bote medio vacío de Cola Cao que él acaba de tirar tan solo unos minutos antes.
Son historias de ayer, de hoy. Seguro que ustedes podrían contar alguna similar, aunque a veces no se nos hagan visibles porque poco a poco nuestros ojos y nuestra alma se van cauterizando, y nos llama menos la atención ver a seres humanos deteniéndose ante los monstruos de plástico verde en busca de carroña que pueden extraer de sus fauces. Sin embargo, creo que pese a ello nos debería causar repulsión, si no asco -al menos a mí me sucede-, escuchar a los contertulios de los medios de comunicación de masas (tanto en los "carcas" como en los "progres") tratar de convencernos de que "los ciudadanos ya son conscientes de que se está saliendo de la crisis"; que "las medidas tomadas por el gobierno están tranquilizando a los mercados y eso es bueno para la economía del país"; que finalmente -tarde o pronto- da igual, Zapatero ha tomado las "medidas duras, pero necesarias" que necesitaba el mercado; que los ciudadanos "son responsables" y saben que "no es momento de hacer una huelga sino un pequeño sacrificio". Sí, estos contertulios y sus jefes, vivirán en el barrio madrileño de Salamanca, pero estoy seguro de que también han visto historias como estas. Por eso su retórica da asco. Y a ellos, miserables, les debería dar vergüenza.
Tretze imputats, cap d'ells càrrec públic, hauran de respondre davant la justícia per les primeres irregularitats detectades en relació amb l'organització de la visita del Papa a València en 2006. Un nou escàndol a sumar a la llarga llista que posa en seriosos dubtes els criteris de contractació del Consell de Francisco Camps en els anys en què es van buidar les arques públiques valencianes.
Quasi dos anys després que el cas saltara a la llum, el cèrcol judicial se segueix estrenyent al voltant de l'ex secretari general de RTVV, Vicente Sanz. Ara, la seua primera imputació per presumpte delicte d'abusos sexuals a tres treballadores de Canal 9, passa a ser per tres presumptes delictes d'abusos sexuals susceptibles de ser qualificats en la modalitat agreujada, tres d'assetjament sexual i altres tres d'amenaces, tots ells continuats.
El bloqueig per part del PSPV a la renovació dels membres del Consell d'Administració de RTVV duu a Enric Morera a parlar d'un pacte entre PP i PSOE que s'estendria fora de l'ens. Una denuncia que va despertar la reacció del diputat socialista Josep Moreno.