Aunque parezca mentira con la situación económica que estamos sufriendo, creo que somos unos afortunados. La sociedad en la que vivimos está cambiando a un ritmo vertiginoso y nosotros, que viajamos en ella como pasajeros, somos testigos de las transformaciones a todos los niveles que se producen día a día, hora a hora, y minuto a minuto.
Pero en CSI·F no somos unos sujetos pasivos que nos conformamos con ver como las cosas cambian a nuestro alrededor sino que queremos aportar nuestras soluciones a los problemas que afectan a los ciudadanos. Adaptarse a los cambios es, y debe ser, nuestro principal reto en este siglo XXI para conciliar los intereses de los trabajadores con el interés general.
Por este motivo, el sindicalismo debe de intervenir en todos los ámbitos de las relaciones laborales para dar a los trabajadores una respuesta adecuada a sus nuevos problemas con el objetivo de construir una realidad mejor para ellos, y en general para todos los ciudadanos. Debemos ofrecer credibilidad para atraer la participación de los jóvenes en el sindicalismo, ilusión por el futuro, perspectivas de trabajo, y confianza en las instituciones. Y sobre todo, nuestra actitud personal debe de reflejar nuestro compromiso con el diálogo como eje fundamental y bandera de todas nuestras reivindicaciones. |