EL PERIODISTA ACABA DE PUBLICAR ‘EL TAROT ¡VAYA TIMO!’
JAVIER CAVANILLES PARTE Y REPARTE. FOTO: J.E.T.
Javier Cavanilles: “Analizar la estulticia humana es muy entretenido”
En tan solo unos años, Javier Cavanilles se ha convertido en uno de los azotes más conocidos de los vividores de “lo paranormal”. Tras levantar un revuelo en el mundillo por osar llamar a las cosas y sus actores por su nombre en ‘Los caras de Bélmez’, regresa con una nueva obra, ‘El Tarot. ¡Vaya timo!’. Un libro en el que, además de desmontar la historia mítica de estos naipes, pone en su sitio, de un modo entretenido y didáctico, la falacia de la adivinación.
JUAN E. TUR. 04 gener 2010
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P: ¿Cómo le dio por hacer un libro sobre el tarot? R: La verdad es que a mí estos temas tan interesantes siempre me han interesado. Analizar la estulticia humana es muy entretenido (sonríe). Y hablando con el responsable de la editorial Laetoli, que edita libros escépticos muy militantes, y que me conocía por mi libro Los caras de Bélmez, me preguntó si me interesaría escribir algo para ellos. Yo le respondí que sí de inmediato, y que lo haría sobre el tema que quisiera. Él me sugirió el tarot, y dado que yo hace tiempo ya había empezado a trabajar en un libro en el que se tocaba este tema, no me resultó nada difícil hacer la obra. Y ahí está.
P: Leyendo El tarot ¡Vaya timo! se nota que domina el tema. R: Es que en el mundo de lo paranormal al final las sandeces acaban todas en lo mismo. Hay pocas que no se hayan inventado. Pero sí que es verdad que respecto al tarot, aunque no haya mucho escrito, sí hay dos libros que son referencias mundiales, a partir de las cuales, añadiendo lo que puedas conocer, el simbolismo de las cartas, el tema de la adivinación con o sin tarot, la situación legal en el país, queda bastante completo.
P: El libro lo abre con la historia del tarot que venden los crédulos, historia que, como usted hace en seguida, se desmonta con solo dos datos históricos. Sin embargo, no se queda ahí y desmonta cada uno de los mitos. ¿Cómo se puede seguir creyendo? R: La verdad es que es incomprensible. Los seguidores del tarot mágico hablan de que es un documento ancestral, pero la primera referencia que existe a ese tipo de tarot, que hasta entonces es un simple juego, es de 1781. Además es una referencia identificada y localizada en el París prerrevolucionario. Antes no existe como cosa oculta, sino como un juego además en desuso. Por eso, los primeros que empiezan a utilizarlo en clave a divinatoria lo que hacen es dotarlo de una biografía. Así dicen que lo conocían como un juego, pero que al fijarse en las cartas vieron que había una simbología egipcia que encerraba un conocimiento arcano, lo cual tiene mérito porque los hallan en una baraja creada en la Marsella del siglo XV para la que Egipto era una desconocida y no se había ni encontrado la piedra Rosetta. A partir de ahí, el cúmulo de incoherencias de la historia legendaria del tarot es extenso.
P: Como antes recordaba, usted no es nuevo en la tarea de lidiar con estas teorías paranormales. R: Sí, coescribí Los caras de Bélmez, que desmontaba la historia sucedida en el pueblo de Jaén del mismo nombre, en el que a alguien se le ocurrió pintar un Cristo en el suelo y a otros vender el milagro, hasta que llega la prensa al pueblo.
P: El final resultó que eso estaba hecho con aceite y sal… R: La primera fue más ingeniosa porque estaba hecha con nitrato de plata, pero esa se destruyó y ya no se puede analizar. A partir de ahí ya se utilizó de todo: grasa, pintura, aceite… Alguna son hasta simples manchas que salen en una cocina antigua y según como las mires puedes ver el fantasma que quieras (sonríe).
P: Bueno, ese libro fue su debut y tuvo repercusión, al menos en el mundillo… R: En el mundillo judicial sobre todo, porque me denunciaron, y afortunadamente gané, lo que me ha permitido ir de mártir del tema e ir comiendo orejas por ahí una temporadilla (risas). Económicamente no me ha salido tan rentable. Teniendo en cuenta que era un misterio cutre, los beneficios no podían estar más que a la altura: pocos.
A estas alturas es incomprensible debatir si siguen viniendo extraterrestres y, por qué, cuando lo hacen, siempre se presentan en un pueblo y al más tonto del lugar
P: Amigos, desde luego, hizo pocos en el gremio de lo paranormal. Si busca su nombre en un buscador, de lo primero que sale es la web de un señor que le pone a caer de un burro. R: Sí, es el señor que me denunció, Pedro Amorós, y perdió. Y recurrió, y volvió a perder. Y ha vuelto a recurrir, y digo que volverá a perder. Me echa a mí la culpa de todo pero en ningún lugar dice que ha perdido los juicios. Digamos que yo respeto su libertad de expresión, que me insulte y lo que sea, pero que por lo menos ponga los hechos: que va perdiendo un juicio detrás de otro y pagando todas las costas. Como dijo un amigo mío, las únicas “caras” de todo este asunto van a ser las costas de los juicios que está pagando este señor (sonríe).
P: Al igual que esta entrevista, todos estos asuntos los afronta siempre con humor, tanto en aquel libro, su blog en El Mundo o su popular predecesor Conspiranoia Times. ¿Diría que sus lectores van a encontrarlo también en El tarot ¡vaya timo!? R: Yo creo que sí. La verdad es que me gusta mucho aportar los datos y lo hago, pero al final todo esto debe servir para reírnos. Hay blogs muy buenos sobre estos temas, con un enfoque más serio, pero yo todo esto me lo puedo tomar en serio hasta cierto punto. Yo creo que es un tema que induce a reírnos de nosotros mismos, a ver que todo el mundo tenemos creencias absurdas, y a tratar de averiguar de dónde sale todo esto y por qué. Lo que no puede esta gente es pedir que les tratemos con respeto, y es que esto sólo vale para reírse. Lo que es intolerable es que en la tele se hagan un debate entre un tipo que sostenga que la tierra es plana y para rebatirlo se ponga al lado, a la misma altura, a un geólogo. Todo el mundo tiene derecho a opinar, pero todas las opiniones no valen lo mismo.
P: Pero sigue pasando en canales de gran audiencia. R: Sí, aunque parezca incomprensible debatir a estas alturas si siguen viniendo extraterrestres y, por qué, cuando lo hacen, siempre se presentan en un pueblo y al más tonto del lugar. ¿Cómo hace veinte años cada dos por tres aparecía una foto misteriosa y ahora que todos vamos con una cámara encima no aparece ni una? Habrá que pensar que quizás todo esto es una tomadura de pelo, digo yo.
P: No obstante, el bum de lo paranormal es cíclico y ha resurgido en los últimos años, aunque parece que esta vez con una respuesta escéptica más sonora. R: Sí, antes había menos, pero ahora sí hay una red escéptica más o menos establecida. Y lo que hay, que antes no pasaba, son periodistas críticos, que ya no se rinden a los tópicos de llamar investigador a cualquiera, sino que ya conocen los argumentos que los desmontan. Se empieza a ver programas de ciencia que tocan estos temas, espacios de consumidores que están más alerta…
P: Y siendo como es, un tema atractivo para el público, ¿crees que pudiera hacerse un programa sobre estos fenómenos, pero para desmontarlos? R: Buenafuente lo intentó hace tiempo desde El Terrat, pero no supo cómo hacerlo. Se hicieron hasta pruebas de preproducción, en los que llegué a hacer un casting de presentador, aunque no era lo mío, pero la cosa no acabó de cuajar, porque creo que no estaba bien enfocado. Se basaba mucho en los gags. El tema, aunque tratándolo de un modo serio, no se substrae de que, llegado un momento, te acabes riendo de la tomadura de pelo que supone. Hasta el tío más serio del mundo lo haría.
P: Usted ya tienen dos libros, pero el panorama da para mucho. ¿Tiene ya un objetivo en mente? R: Si tuviera tiempo y valor haría uno sobre las conspiranoias, porque sí que es un tema increíble, ya que algunas que parecen descabelladas pueden tener aspectos que son ciertos. Hay algunas que son ridículas, como la que dice que el chófer fue el que mató a Kennedy, pero que todavía haya miles de dossieres por desclasificar, y no se paré de prorrogar el tiempo para mantenerlos ocultos, no deja de ser cierto. Es un ejemplo. Lo malo que tienen las conspiranoias es que hay algunas que, miradas desde un punto de vista, son ciertas. ¿Quién es el chiflado? ¿El que cree que vivimos en un país democrático?, ¿o el que no se cree que esto es una democracia? Eso es lo bueno que tienen las conspiranoias, que dan mucho de sí.