Resulta cuanto menos llamativo ver sus fotos en las paredes del mismo museo en las que hace aproximadamente un año colgaban las del mítico Luis Ramón Marín. Es una de esas extrañas decisiones a las que en los últimos años nos ha acostumbrado la dirección del IVAM; pero a su autor, que pisa València por primera vez, esas polémicas a costa del prestigio del museo y el erario público que se utiliza para ello, le dan igual. Y razones no le sobran a José Cendón, pues estos conflictos son nimios cuando uno ha vivido la experiencia de ser secuestrado durante un mes en pleno desierto de Somalia. El fotógrafo gallego, que pasó por ese trago hace ahora exactamente un año, lo expresaba así al término de la presentación de su colección, Miedo en Grandes Lagos, que hasta el 3 de enero se expone en la galería 8 del Centro Julio González.
Se trata precisamente de la colección de fotografías tomadas en un centro psiquiátrico de esa región africana, que sus captores utilizaron para justificar su enfado con él tratando de meterle el miedo en el cuerpo durante su rapto. Así lo relata en Billete de ida (Temas de hoy), de reciente publicación, en el que utiliza la narración de su peripecia somalí, para ofrecer al lector una mirada a la realidad somalí, ahora reinventada por muchos medios internacionales como consecuencia del auge de la piratería en sus aguas. “Todo esto es una coincidencia” apunta Cendón sonriendo, a propósito de la coincidencia de la salida de su libro/reportaje y la programación de la exposición, y así es, aunque ambas cosas, junto al secuestro del Alakrana, le devolvieron al primer plano de la actualidad hace unas semanas. Cendón fue entonces consultado por multitud de medios, pero, como confiesa pesaroso, “nadie me hizo ni caso”.
Un experto ignorado Y es que, aunque su experiencia convirtiera Billete de ida en el manual más idóneo para saber cómo afrontar situaciones como la del rapto del pesquero de bandera española, gobierno, oposición, familiares y medios de comunicación parecieron ponerse de acuerdo para hacer del secuestro el circo que más interesaba a los secuestradores. “Los piratas se han sofisticado y ya hacen hasta campañas de comunicación con el objetivo de subir el rescate, que es el único fin que persiguen”, apunta Cendón, que se confiesa apasionado por el asunto que le llevó al país en el que fue secuestrado. “Estos días hemos oído y leído muchísimas noticias sobre el tema y puedo asegurar que el 90% son falsas” asegura el fotógrafo, al tiempo que afirma que sólo el gobierno y los negociadores saben toda la verdad sobre el asunto. “Aquí nos gusta mucho simplificar y estos casos no son la excepción” añade Cendón, que denuncia como se siguen contando los incidentes que suceden en aquellas aguas como una historia en la que los Españoles “somos los buenos y ellos son los malos”. |