Alfonso Rus, como si con él no fuera la cosa, dejó a su diputado de Turismo, Isidro Prieto, que fuera vapuleado por la oposición en el pleno de la diputación ante la inconsistencia de sus argumentos. Tras el debate, emulando a un árbitro de un partido de fútbol, tendió la mano a sus rivales políticos, desautorizó a Prieto y recondujo los 300.000 a las Mancomunidades de la Ribera y la Serranía. De modo socarrón dijo, “si el problema es la fundación, la fundación fuera”. Y eso ocurrió: la oposición con una victoria política, la imagen de Rus salvada, los municipios con 50 millones de pesetas y Prieto abandonado.
Por una vez, y ante la presión de los medios de comunicación y la oposición el PP en el Gobierno de una institución rectificó una acción de dudosa legalidad. Eso sí, a costa de una ya cadáver político. En ese sentido, el portavoz socialista en la Diputación de Valencia, Rafael Rubio, mostró su satisfacción después de que la modificación presupuestaria no se haya aprobado en el pleno. Para los socialistas es una “muy buena noticia” que “gracias a la presión ejercida para evitar esta barbaridad, los ayuntamientos podrán recibir la ayuda que necesitan”.
Sin embargo, Rubio calificó de “rastrera” la actitud del diputado responsable de turismo, Isidro Prieto, que “ha intentado por todos los medios que esta modificación se realizara”. De hecho, lamentó que Prieto “ha mentido deliberadamente en el pleno para conseguirlo” aunque “sus datos falsos no han convencido a nadie” y, finalmente, “ha quedado completamente desautorizado”. Cabe recordar que la partida del Patronato de Turismo destinada a la inversión en los municipios pasaba de 315.000 euros a sólo 15.000 porque la Diputación pretendía desviar 300.000 euros a la Fundación Gestión y Eficiencia Empresarial, una fundación “sin actividad, un chiringuito más del PP dedicado a pagar dos sueldos y mantener una web en construcción”.
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