Las cuentas públicas, en la mayoría de los casos, suelen estar sujetas a la fiscalización de la oposición, a la publicidad obligada por ley y a la transparencia de las auditorías de la Sindicatura de Comptes. Pero, no todo el dinero que las instituciones recaudan de los valencianos está bajo esta supuesta luz y taquígrafos. En las cuentas públicas existe, como en los discos, una cara B. Y esta es la que representan las fundaciones públicas de la Generalitat, más de una treintena de instituciones que van, desde la investigación sanitaria, pasando por la organización de festivales en Castelló, y acabando por la polémica que organizó la visita del Papa a Valencia y que se ha visto envuelta en la trama Gürtel.
La oposición viene años denunciando la falta de transparencia de las fundaciones y afirmando que se han convertido en instrumento para aumentar el volumen de deuda de la Generalitat sin rendir cuentas. Pero no son solo los partidos políticos los que señalan la opacidad de estos órganos. El propio Síndic de Comptes, que audita exhaustivamente todos los años sólo a tres de estas fundaciones por falta de medios, desvela todo tipo de irregularidades en contratos y adjudicaciones. Hasta el Consell Valencià de Cultura se ha soliviantado alguna vez contra estas instituciones muy públicas en su financiación, pero menos en su gestión. El órgano consultivo dirigido por Santiago Grisolía llegó a decir que en las fundaciones “no existe un control exhaustivo sobre sus fines, estructura, funcionamiento, actividades y presupuesto. Apenas trasciende información, incluso, en algunos casos se desconoce los integrantes del Patronato, su órgano de gobierno y de representación”.
El último tema que ha trascendido a la opinión pública y que denota el gasto que las fundaciones generan a la Generalitat es su deuda. Según reveló el Síndic de Comptes, las fundaciones acabaron 2008 con una deuda a corto y largo plazo de 101,8 millones. La más morosa era la Fundación del Palau de les Arts Reina Sofía, con 24 millones de deudas que no había abonado a sus acreedores comerciales a 31 de diciembre de 2008.Cabe recordar que la Ciudad de las Artes y las Ciencias ya tiene su propia empresa pública que gasta al año 112 millones de euros, según el presupuesto de la Generalitat para 2009. Siguiendo al Palau de les Arts encontramos la Fundación de la Comunidad Valenciana La Luz de las Imágenes, con 12 millones de euros de deuda. Esta institución es la encargada de restaurar todos los bienes culturales de la Iglesia Católica. Otro dato que revela el pozo sin fondo en el que se han convertido las fundaciones públicas son los 42 millones de euros que destinan a gastos de personal, como Agua y Progreso que es la que tiene el presupuesto más elevado: 15,4 millones de euros.
Estas fundaciones son las más conocidas, pero en la larga lista de instituciones financiadas con dinero público encontramos las más diversas actividades. Encargada de fomentar el deporte olímpico y paralímpico, uno de los sueños hechos públicos por el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, encontramos la Fundació Pro Esport de la C.V. El primer director de esta institución fue ex pilotari y ex alto cargo del PP, Enrique Sarasol. |