-¿Qué raro que surja ahora un libro sobre la corrupción?
-Surge hace diez años -yo llevo toda la vida escribiendo-, cuando llevé un libro al concurso de la ONCE, que son los TIFOS, que es un concurso literario, periodístico, de fotografía… y me dieron un premio, y el libro es como un Romeo y Julieta, pero la familia en vez de ser los Capuletos y los Montescos es una familia fascista. Se me presenta la oportunidad de volver a escribir y cojo aquel libro y le doy la vuelta al calcetín, y quiero meterle actualidad y siempre algo de humor dando vueltas, y claro, yo no pensé realmente en eso, pero viendo lo que pasa a tu alrededor, es lo que tocaba. Es que es para hacer una película de miedo y de risa. Yo tuve un proyecto sobre el desarrollo social de la naranja y me lo robaron, me dieron el primer premio de Valencia Emprende la Concejalía de empleo y la conselleria de Agricultura se lo quedó.
-Y, ¿por qué crees tú que a una gran parte de la sociedad no le parece tan mal?
-Es complicado de explicar porque aquí en la Comunitat Valenciana la gente está muy distraída con las fiestas y las Fallas, demasiado diría yo, y en verano la gente se va a la playa y el día que llueve como que ponen todos Canal 9, y creo que hay más televisiones, más opiniones y más medios de comunicación. Es inexplicable que pase lo que pasa aquí y que se perpetúe en el poder gente que está arruinando las arcas públicas. Si España han dicho que será el país que seguirá en negativo este año y el que viene según el Fondo Monetario Internacional, dentro del Estado español la Comunitat Valenciana es de las que más sufrirá porque todo lo que se ha vendido es pólvora y fiestas y Fórmula Uno, y Marina d’Or Ciudad de Vacaciones. Toda la riqueza que tiene la Comunitat Valenciana está arruinándose.
-¿Por qué piensas que ha cuajado aquí de esta forma? ¿Tenemos los valencianos un carácter diferente o es algo generalizado?
-Pienso que es algo generalizado en toda España, lo que no está generalizado es mirar hacia otro lado. Cuando hay corrupción la gente tiene un poco de vergüenza, de saber estar o se va a una empresa privada, que ganan más y tienen muchos amigos en esas empresas, no hace falta perpetuarse en ningún cargo público. La corrupción es una cosa humana, pero lo que no es tan humano es que se mire hacia otro lado cuando hay tanta corrupción.
-¿Cuál es la intención final de libro?
La primera, que la gente se distrajera un poco y con el humor intentar poner sobre la mesa cuestiones, temas y problemas que están ahí pero que nadie los quiere mirar, como son el del terrorismo, la crisis económica, la corrupción y la violencia con los animales. Y yo creo que son problemas que con el humor entran mejor en la cabeza que si los quieres tratar con seriedad. Lo primero que hay que hacer para solucionar un problema es enfrentarse a él y yo creo que con la risa pueden entrar más bien que de otra forma.
-Y, ¿no crees que se puede frivolizar con algunos problemas?
-No, no creo porque ya están demasiado frivolizados, como cuando ves en el circuito de Fórmula Uno a la alcaldesa en un Ferrari descapotable, dando una vueltecilla, yo creo que ya no se puede hacer nada por muchos libros que salgan.
-No se puede hacer nada más gracioso, ¿no?
-No, no. Es una imagen mítica, que no tiene límites… ¡Ni en Hollywood!
-Estabas hablando de que ridiculizas o satirizas un poco el maltrato a los animales cuando no hace ni una semana que el Ministerio de Medio Ambiente anunció que va a recurrir la Ley del Parany. ¿Qué opinión te merecen estos cambios legales para legalizar el parany?
-Mi opinión es como cuando hicieron aquí la Ley de Urbanismo y Plazas, en la que la Unión Europea no dejaba construir en unos metros en todas las costas y aquí en la Comunitat Valenciana encontraron una ley nueva y diferente para poder hacerlo. O estamos todos juntos o no, o somos todos europeos o vamos por otro lado. A veces parece mentira que estemos en Europa.
-En el Cabanyal también ha pasado algo parecido, que han cogido una ley y la han adaptado a sus intereses, ¿cómo se podría llamar a esto?
-Esto es como jugar al póker, es decir, si me gusta lo que tengo voy y si no, jugamos otra mano y volvemos a repartir cartas. Aquí la ley me gusta, la sigo y si no, hago otra que vaya por encima o por detrás y que sea más rápida. No sé lo que pasará en el Cabanyal, porque es una apuesta muy fuerte de la alcaldesa, que lleva diez años peleando y la gente está mareándose y ya veremos.
-También expones el terrorismo en el País Vasco, ¿aún sigue siendo un problema tan grande o crees que se ha supeditado a la crisis?
-Trato el terrorismo desde dos vertientes. Una, la que tenemos aquí de ETA y la globalizada, y pienso que un poco será todo lo mismo porque la protagonista es una chica de faldas cortas, a la que le gusta el sexo, salir, fumar y que hace y deshace. Va y viene de aquí y de Barcelona, y se encuentra en una situación en la que la crisis económica le lleva a buscar trabajo y como no hay tiene que acabar ganándose la vida trabajando para una organización terrorista. Puede dar un poco de risa pero yo creo que es una realidad que ya se da, puede ser que en el País Vasco aún no, pero en países del Magreb la gente busca salidas y cuando no encuentra ninguna, no tiene educación… el terrorismo está ahí, es una puerta abierta, un estilo de vida… Un poco como ser surfero hoy en día. La gente y la sociedad está muy por encima de lo que yo he escrito, está mucho más loca de lo que parece, mucho más. |