Cinema Jove está demasiado acomodado desde hace años y la Mostra quiere poner en marcha los cambios que anunció hace unos meses para esta próxima edición, en octubre, cuando el término de "mediterráneo" pasará a mejor vida
Es decir, en Valencia se celebran dos festivales de cine próximos en el tiempo y financiados prácticamente por las mismas entidades que no logran consagrarse como deberían, ni en la propia ciudad ni en los circuitos nacionales e internacionales de los festivales cinematográficos. Dos festivales que en los últimos años están de capa caída por la falta de implicación de algunos sectores. Entonces ante esta pasividad y ante la falta de soluciones, antes de “dejar morir” ambos festivales, ¿no sería interesante plantear una fusión entre ambos ahora que tan de moda están las uniones en todo?
Desde hace años no logran levantar cabeza y la fusión podría ser una solución para aunar esfuerzos y presupuesto y, por fin, poner en marcha un festival como se merece la ciudad de Valencia. Tanta proyección al exterior y tanto hemos crecido, según algunos, en muchos ámbitos que parece mentira que en el sector del cine hayamos caído de esta manera.
Valencia necesita un festival de cine que proyecte la ciudad y la abra al exterior en otros circuitos más culturales e igual de “interesantes” que la Fórmula 1, por ejemplo. Pero para ello se necesita trabajar, analizar el sector e invertir tiempo y dinero en hacerlo. Es decir, preocuparse y ocuparse en la materia. Para ello, lo primero es querer y, como dicen, querer es poder. Eso sí, no es tarea fácil pues me imagino que los propios responsables de ambos festivales se opondrían a la idea de un solo festival.
Cinema Jove está demasiado acomodado desde hace años y la Mostra quiere poner en marcha los cambios que anunció hace unos meses para esta próxima edición, en octubre, cuando el término de "mediterráneo" pasará a mejor vida. Les recuerdo que La Mostra se convierte en La Mostra de València, como único festival del mundo que se especializa en cine de acción y aventura, pero pierde la identidad de Cine del Mediterráneo.
Y hablando de festivales únicos en el mundo el Festival de Cine de La Habana es un ejemplo a seguir por la calidad de sus proyecciones y por la cantidad de actividades que se organizan alrededor del mismo, un festival que sale a la calle y que es para la gente de la calle.
A mí me gustaría continuar con dos festivales de cine en Valencia, pero dos festivales de calidad y de nivel. Festivales que llamaran la atención, que generaran titulares y, sobre todo, despertaran el interés de la gente de acudir al cine. Si no es así, ¿qué sentido tiene mantener dos festivales de cine en Valencia?