Si al mundo del deporte le preguntamos cómo le ha ido y que nos hable de lo que ha encontrado en su largo caminar, treinta años después podemos confirmar que ha conocido la felicidad
Resultó ser falsa la autoría, y los verdaderos secuestradores fueron dos delincuentes comunes que pidieron 100 millones de pesetas por la liberación del futbolista. Sus compañeros, liderados por Schuster y Alexanko estaban muy afectados, tanto que llegaron a plantearse no volver a jugar hasta que su compañero recuperara la libertad. No lo hicieron y probablemente esos días perdieron sus opciones al campeonato por los malos resultados que obtuvieron. Veinticinco días después del rapto, los secuestradores fueron detenidos al intentar cobrar en un banco suizo parte del rescate. Quini fue liberado en Zaragoza y trasladado en un SEAT 131 a Barcelona. Esa noche España ganaba en Wembley con goles de Satrústegui y Zamora. La selección apuntaba alto de cara al mundial del año siguiente que se iba a celebrar en España.
Los valencianos también teníamos nuestra convulsión en forma de secuestro. Luis Suñer, un empresario muy vinculado al mundo del deporte y eterno aspirante a la presidencia del Valencia, iba a ser el primer civil secuestrado por ETA fuera del País Vasco. Semanas antes del 23F, siete terroristas asaltaron su empresa y le privaron de libertad durante 90 días. Fue liberado cerca de Logroño tras pagar el Banco Central 325 millones de pesetas que fueron lanzados desde un tren en marcha en el lugar señalado por los etarras.
Y así transcurrían esos días, como diría la voz de Cuéntame. Cruyff llegaba al Levante para manchar la imagen de ambos y acabar con las aspiraciones granotas de ser equipo de primera. El Valencia campaba en la zona alta de la tabla para finalizar esa temporada en una valiosísima cuarta posición a dos puntos del campeón. La alineación habitual de ese año evoca a las más grandes que ha tenido el club: Sempere, Carrete, Tendillo, Arias, Botubot, Saura, Castellanos, Solsona, Subirats, Morena y Kempes. Todavía hoy en Valencia hay mucha gente a la que le resulta más fácil recitar esta alineación que nombrar a tres consellers de la Generalitat.
La liga se la llevó la Real Sociedad, que le birló en el último segundo con un gol de Zamora el título al Real Madrid. El Atlético ocupó la tercera posición, con los mismos puntos que el Valencia. En aquellos entonces los colchoneros estaban presididos por un clown, Alfonso Cabezas, quien acusó a la “mafia arbitral” de la pérdida del campeonato con frases tan histriónicas como “nos atacan como a Mazinger Z, hasta que nos destruyan no pararán”.
No sé dónde estaban el 23F, ni cuánto ha cambiado nuestra sociedad desde entonces, pero lo que está claro es que si al mundo del deporte le preguntamos cómo le ha ido y que nos hable de lo que ha encontrado en su largo caminar, treinta años después podemos confirmar que ha conocido la felicidad.