Cuatro amigos, un aperitivo sabroso regado con cerveza, una comida copiosa acompañada de vino tinto, una baraja de 22 cartas y una botella de mistela. El truc es, sin duda alguna, una de las señas de identidad valencianas. Un juego de cartas de tunantes, mentirosos, truhanes y… señores. De procedencia árabe pero nacido en tierras valencianas, algunos lingüistas creen que la propia palabra ‘truco’ tiene su origen etimológico en este lance de naipes. Al truc, o a sus diferentes versiones, se juega en el cono sur de América: Argentina, Paraguay, Uruguay, sur de Chile, Brasil, Venezuela y también en Italia (Piamonte y Lombardía), Baleares y Galicia.
“¿Por qué no me enseñas a jugar al truc?”, me preguntó hace 15 años un amigo del instituto sentado a mi lado en un viaje de autobús. “Yo si quieres te enseño las reglas pero aprender a jugar de verdad es algo que puede llevarte una vida”, respondí dándome importancia. Cosas de la edad. Mi compañero entendió la respuesta como una negativa y se enfadó: “¿Acaso los que jugáis al truc os creéis una élite?”, espetó, indignado.
Alguien se revolvió en el asiento delantero del autobús. Era nuestro profesor de valenciano, quien se había percatado de la conversación. Con su parsimonia habitual, apoyó el codo en el reposacabezas y, muy seriamente, subrayó: “Efectivament, som una elit”.
En la batalla, siempre en pareja, suele existir un jefe o portavoz que dirige el juego y sufre el desgaste pero, ojo, su victoria dependerá de si cuenta con un lugarteniente más silencioso
En este juego hay buenos líderes, excelentes acompañantes, ‘cogedores’ de cartas, faroleros, ‘amarretas’ (practicantes del ‘catenaccio’ truquero por llamarlo de algún modo), aventureros, malos directores de pareja, grandes gestores de piedras, bravucones, veletas, ceros a la izquierda, inseguros, seguros, faltones, vacilones, callados, parlanchines, tramposos y, en cualquier caso, mentirosos. Muéstrame cómo juega un hombre al truc y te enseñaré cómo es.
En la batalla, siempre en pareja, suele existir un jefe o portavoz que dirige el juego y sufre el desgaste pero, ojo, su victoria dependerá de si cuenta con un lugarteniente más silencioso que sabe permanecer agazapado para mostrar las garras en el momento oportuno. El jugador también puede toparse con parejas absolutamente equilibradas donde cada decisión es un debate eterno y, si además son liantes, pueden convertir la partida en un dolor de cabeza. ¡Cuidado!
Enfrente de mí, un seguro de vida. Ignasi. Poco pelo que peinar, mucha barba que afeitar y demasiados cigarros por encender. De mi barrio, la corrección es su seña. Acompaña todas las jugadas con implicación y sabe cuando hacer daño mientras apura la botella de mistela.
A mi izquierda, Sergio. Un amante del rock & roll con chupa de cuero y tupé eterno. Jugador fiable aunque algo disperso. Veo que la marihuana y el alcohol le están haciendo mella. Me sonrío. Está madurando y caerá el solito del árbol. A mi derecha, Berni. Un torrentino de adopción pulcro en las formas y con picardía adquirida por la práctica.
Me considero un jugador metódico, que lidera el truc pero al que no le gusta lanzarse con los ‘envits’. La prudencia y la paciencia para trabajar las partidas la heredé de mi abuelo y de los duros torneos al KO de mi instituto. La victoria es clara. Dos partidas a cero. Ellos pagarán la paella en la siguiente reunión. ¿Y tú, qué tipo de jugador eres?
Tu Prima - 29-03-11 - 11:41h. Gracias, es algo, que en mi falla aún sigo cultivando, y enseñar a las nuevas generaciones mientras les das una paliza, aun me sigue gustando, un beso
Olga - 21-01-11 - 16:47h. Tu hermana tambien juega, lamentablemente no llega al nivelazo familiar. Me ha gustado mucho el articulo
X. Aguar - 21-01-11 - 14:31h. No lo dudo María! De hecho mi prima es una gran jugadora. No obstante, espero que no moleste la frase: "Muéstrame cómo juega un hombre al truc y te enseñaré cómo es". Con un hombre me atrevo a decirlo porque somos más simplones! Espero que nos crucemos un día con cartas y mistela/o lo que gustes de por medio. Un saludo y gracias por comentar.
maria - 21-01-11 - 10:01h. Les dones també juguem al truc... ¬¬
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