—¿Qué escuchas? —¿Qué? —Que te debo 50 pavazos que jamás te devolveré y que el otro día tu novia y yo hicimos un trío con tu madre... —¿Cómo? —¡QUE TE QUITES LOS CASCOS, COÑO! Que si no, no me entiendes, tontainas... —¡Ah! Perdona, dime. —Que, ¿qué carajo escuchas? —Pues un variadito de música indie. —Ind... what? Hostia, ¿y eso qué es? —Puesss... pop. —¿Pop? ¿Ahora escuchas pop? ¿Como la Sonrisa... de Morfeo, esa? —No, eso es pop comercial y lo defienden sellos grandes. El término indie viene del inglés independient y todo gira alrededor del "háztelo tú mismo". Todos salen con discográficas pequeñas, independientes, ya sabes. —¿Y por qué sólo es indie el pop? Quiero decir, ¿no hay rock independiente? —Sí, mucho más, pero no está considerado música indie... En su mayoría el indie viene más ligero de distorsión y no es nada "cazurro". Nada bruto. —Aaah, ya. Pero entonces... las letras, ¿no? Las letras serán algo más complejas, no sé, más maduras. —No necesariamente. —Entonces, ahora escuchas eso porque tiene mucha más calidad esta música, o es muy original... ¿Más elaborada? —No exactamente. En muchas ocasiones es música muy sencillita. —Pues amigo, dime cual es su valor más recurrido por su público. ¿Buenos cantantes? —Todo lo contrario. —O sea, ¡que son indies por cojones! Porque si no suenan a nada nuevo, ni los textos son especialmente buenos, ni tampoco transgresores, ni arriesgan, ni son originales, ni nada que haga que un sello grande les defienda, ya me dirás... Pobres indies estos, ¿no? Irán a verlos en concierto su tía la del pueblo, el señor capellán y tú, ¿verdad? —Al contrario. Está de moda y los festivales indie se llenan. Bueno, me voy que tengo prisa. Ciao. —Ale tira. Mundo raro este. |