El otro día leí en una entrevista al magnífico entrenador José Luis Oltra (con el cual es un orgullo que me confundan a menudo de apellido) que decía que el fútbol profesional sería maravilloso sin los domingos. Y es que la verdad somos unos privilegiados por tener un trabajo vocacional, envidiado, y como están las cosas, muy bien pagado. Pero usted, aficionado, que sufre pagando y es abonado a su equipo o a cualquier plataforma televisiva, entenderá el sentimiento de la derrota casi desde el mismo punto de vista que lo hago yo.
Y quiero que conste que no me quejo de nada, ni del desastre de mi vida sentimental (quién aguanta tanto viaje, y los Newells Old Boys - Gimnasia y Esgrima La Plata, a las dos de la mañana), ni de las horas eternas en los aeropuertos, ni siquiera de las solitarias noches de hotel práctico y utilitario, me quejo de esa derrota que llega en el último minuto, y que te deja cara de tonto e imaginas todas las horas que empleas en tu quehacer diario.
"La victoria, que pese a ser esquiva y lejana, cuando llega, sientes que todo ha merecido la pena"
Imaginas a ese aficionado que ha gastado sus 500 euros por seguir al equipo, y la cara de mi hijo de once años a lágrima viva porque por ser de un club menor por culpa de su padre y tener que aguantar el lunes por la mañana en el colegio a ese compañero que le enseña que en el juego y en la vida, sólo la victoria tiene la razón.
Por eso existe la derrota, esa punzada dentro que es muy similar cuando esa novia adolescente te mira a los ojos y te dice que no quiere verte más, existe porque sino sería imposible disfrutar la victoria, que pese a ser esquiva y lejana, cuando llega, sientes que todo ha merecido la pena, que en ese segundo créanme, todo esta por encima del dinero, de un trabajo privilegiado, de la repercusión mediática, permanece la tranquilidad y alivio del trabajo, y sobre todo tener la suerte de dar felicidad en tiempos tan grises.
La felicidad que produces a ese taxista que escucha diez horas diarias de radio deportiva, de ese estudiante que planea el fin de semana con el horario del partido de su equipo, de áquel que se deja la garganta en cualquier fondo de España como motivación de vida, por todos esos y por todos los demás merece la pena ganar. Pero como dijo Oltra esto también sería maravilloso sin los domingos.
Després que les primeres mobilitzacions dels docents valencians no arribaren a la participació esperada, hui, a la vaga general de l’educació espanyola, s'espera tot el contrari. Tot apunta que milers de professors i estudiants valencians s’uniran a la mobilització contra les retallades del govern central.
Després de huit anys d'haver rebut la presidència de Bancaixa com a premi al seu fugaç pas per la presidència de la Generalitat, José Luis Olivas es va acomiadar ahir del càrrec deixant l'entitat en la ruïna i sense cap vinculació valenciana. En el seu discurs de comiat va demanar perdó, encara que sense matisar per què, i sembla que no va despertar tant d'entusiasme com uns altres.
València acull des d'ahir la segona edició de PhotOn, el festival internacional de Fotoperiodisme impulsat per un grup de fotoperiodistes valencians que, a més de reivindicar en ell el paper social del seu treball, han aconseguit demostrar com, fent les coses bé i no solament a colp de talonari, València pot albergar importants cites culturals.