"¿Cuál es el modelo informativo que propone el PP? Cuando gobiernen, ¿cuál es el tipo de televisión que harán?", preguntaba ayer la periodista Ana Pastor a la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, después de que esta cuestionara la objetividad de los servicios informativos de TVE. "Una televisión pública imparcial" respondía la política, y Pastor no la dejaba continuar para repreguntarle "¿Como Canal 9, Telemadrid?". Pastor creía que había acertado, que como ha hecho con otros interpelados por su buena retórica, Cospedal se hundiría. Pero no fue así, porque para sentir vergüenza hay que tenerla, y los miembros del Partido Popular, lamentablemente, no tienen ninguna (célebre es Manuel Pimentel, precisamente por ser la excepción que confirma la regla).
Ante situaciones como la de ayer, al periodismo español y más aún a su sociedad, le vendría bien que los plumillas dejáramos a un lado las falsas equidistancias y dijéramos las cosas como son
La historia reciente de RTVV, enfatizada en las dos últimas legislaturas del megalómano Francisco Camps, ha llevado los niveles de manipulación del ente público a límites bochornosos, en una espiral de decadencia que parece no tener fin. RTVE no es perfecta, pero comparar sus informativos o sus espacios (donde es frecuente escuchar críticas al presidente Zapatero o el PSOE y mucho más escuchar la opinión de la oposición de todo signo), con una RTVV que no solo no permite el mínimo resquicio a la crítica ni deja ni el espacio mínimo exigible a la oposición (que los líderes de EU o Compromís sean desconocidos por la gran mayoría de la ciudadanía se debe básicamente a que son invisibles en el medio), sino que además tergiversa constantemente la realidad de su entorno para ofrecer una realidad alternativa con el único fin de enaltecer al líder; hacer eso, digo, no es solo vergonzoso, es digno de sinvergüenzas, de mentirosos y de mezquinos. Aquí ya gobiernan, y dicen que tienen muchas posibilidades de volver a hacerlo en España. Poca broma.
Por eso, y aunque no sea yo quién para darle lecciones de periodismo a Ana Pastor, aunque ante situaciones como la de ayer, al periodismo español y más aún a su sociedad, le vendría bien que los plumillas dejáramos a un lado las falsas equidistancias y dijéramos las cosas como son. No hay que preguntarse cómo será la televisión y la radio pública si gobierna el Partido Popular, porque ya lo sabemos —en este caso no hay excepción alguna—:propaganda partidista para perpetuarse en el poder. ¿O es que también cabe preguntarse si mañana saldrá de nuevo el sol?
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