Pues hasta aquí hemos llegado. Desde que este proyecto pasó de modo lunático a ser una realidad he estado mostrando mis Cuatro gatos a quien ha querido asomarse por este rincón. Más de cincuenta semanas de columnas; año y medio mirando a la actualidad para sacar algo de lo que hablar; dieciocho meses utilizando el deporte como excusa para escribir de política chusquera, de periodismo, de la historia que todavía se recuerda, de héroes caídos o villanos ensalzados. Muchas ideas expresadas y muchos temas por tratar. Pero hasta aquí hemos llegado.
Dejo esta columna casi con los mismos problemas con los que arrancó. El fútbol en este país hincha su burbuja al mismo ritmo que ensancha la grieta que separa a los dos grandes de los mortales. Los árbitros pagan su ronda de agravios cuando se necesita un enemigo, mientras en su federación se espolvorea la caspa y se congela todo lo rancio como receta perfecta para la vida eterna. Los políticos siguen fomentando el deporte de mampostería y dejan sin firmar los proyectos que dirigen. Ellos necesitan a los que más tienen y se olvidan de los que menos tienen y más necesitan. Al deporte de base lo siguen viendo como una minoría que no cuentan para su mayoría. |