La rocambolesca historia de Manuel Fernandes y el Valencia aún no termina. Y una se pregunta si el cúmulo de desgracias que ha sufrido este futbolista, al menos durante su paso por la Liga, es fruto sólo de terribles coincidencias: una tras otra, claro. O si, por el contrario, tiene una explicación lógica. Me decanto por la segunda opción. Tengo argumentos. Y aunque no son demasiados, lo reconozco, me llevan a tomar conclusiones que desechan el azar como causa del catastrófico periplo de Fernandes con la camiseta del Valencia.
Como bien resumió el compañero Julio Gómez unos días atrás en estas mismas páginas, el centrocampista luso llegó, no convenció, y se metió en líos. Tras pasar una noche en los calabozos después de una fiesta que se les fue de las manos, a él y a su colega Miguel, regresó a la Premier.
¿Ni siquiera le dolía cuando asistió a la cena de celebración del cumpleaños de su compañero Helguera esa misma noche, tras el encuentro?
Jugó cedido en el Everton media temporada. No se había adaptado al equipo valenciano, ni a la disciplina, necesaria, que debe autoexigirse todo futbolista profesional que aspire a persistir y crecer. A su regreso: más de lo mismo. Cuando empezaba a contar para el técnico, Unai Emery, una lesión de peroné le alejó de los terrenos de juego. Y existen tantas dudas sobre cómo se produjo esa lesión -¿de verdad jugó medio partido de fútbol con el peroné roto? ¿ni siquiera le dolía cuando asistió a la cena de celebración del cumpleaños de su compañero Helguera esa misma noche, tras el encuentro?- como sobre por qué tardó tanto en volver: no lo hizo hasta el pasado noviembre.
Ahora, tras acordar una cesión al Inter de Milán que reportaría al Valencia una cantidad cercana a los 900.000 euros, el Valencia ve cómo el futbolista es devuelto por defecto de fábrica. Según los servicios médicos del Inter, o al menos esa es la versión oficial, el jugador padece una tendiditis rotuliana. Según el médico del Valencia, Jorge Candel, Fernandes está “en perfectas condiciones físicas y apto para la práctica del fútbol a alto nivel competitivo. No existe ningún motivo médico para no declararle apto para jugar al fútbol”.
Me pregunto si también ahora estaremos equivocados como cuando nos creímos que un superhombre insensible al dolor jugaba en la medular del Valencia, me pregunto si tenemos toda la información necesaria para saber contra quién debemos cargar: ¿Contra el Inter por frustrar una cesión de un jugador en perfecto estado físico? ¿Contra el Valencia por no haber encontrado una solución a un jugador por el que pagó 18 millones, que apenas ha jugado, que está desmotivado y desea abandonar el club? ¿O contra el futbolista, por carecer de la fuerza mental suficiente para entender la palabra profesionalidad?
Després que les primeres mobilitzacions dels docents valencians no arribaren a la participació esperada, hui, a la vaga general de l’educació espanyola, s'espera tot el contrari. Tot apunta que milers de professors i estudiants valencians s’uniran a la mobilització contra les retallades del govern central.
Després de huit anys d'haver rebut la presidència de Bancaixa com a premi al seu fugaç pas per la presidència de la Generalitat, José Luis Olivas es va acomiadar ahir del càrrec deixant l'entitat en la ruïna i sense cap vinculació valenciana. En el seu discurs de comiat va demanar perdó, encara que sense matisar per què, i sembla que no va despertar tant d'entusiasme com uns altres.
València acull des d'ahir la segona edició de PhotOn, el festival internacional de Fotoperiodisme impulsat per un grup de fotoperiodistes valencians que, a més de reivindicar en ell el paper social del seu treball, han aconseguit demostrar com, fent les coses bé i no solament a colp de talonari, València pot albergar importants cites culturals.