Només aterrar de les vacances d'estiu em va telefonar un xic amb el qual m'he limitat, senzillament, a follar de tant en tant este últim any. - Anda... mira quién llama... - ¡Hola! ¿Cómo va la tarde? - Bien, bien... estaba a punto de hacer una siesta. ¿Te apuntas? -vaig proposar. - Je, je... hoy no puedo. Sólo quería saludarte y saber qué tal te ha ido el verano.
Silenci. - ¿En serio? - Sí, claro. Cuéntame, ¿dónde has estado tú, que siempre estás viajando?
Potser vam parlar més en quinze minuts del que havíem parlat en tot l'any anterior. - Pues... verás: quería comentarte una cosita... -em va dir quan no teníem res més que parlar. - Dispara. - No creo que pueda quedar más para... ya sabes. - ¿Hacer la siesta? - Je, je... Eso. - ¿Qué pasa, que tienes novio? - Sí. He conocido a alguien y, claro, quiero guardarle fidelidad.
Té collons la cosa, perquè jo estava abans. - Ah, estupendo. Me alegro mucho... -vaig mentir. - Gracias. - ...pero, dime: ¿no salías con alguien cuando hicimos la siesta por primera vez? - Era diferente... entonces ya estaba mal con mi novio y... - Y creo que también habías conocido a alguien cuando ya llevábamos cuatro meses haciendo la siesta juntos, ¿verdad? - Je, je... Sí.. Pero esta vez creo que es algo serio. - Bueno, en ese caso te deseo mucha suerte. De verdad -vaig tornar a mentir. - Gracias. Significa mucho para mí (!) y quiero que sepas que me gustaría mantener el contacto... como amigos, claro. - Oh sí... por supuesto.
Em jugue tots els dits de la mà a que en un parell de setmanes tornem a fer la siesta junts. |