Este fin de semana ha comenzado La Copa África en Angola, marcada por el acto terrorista en la región independista de Cabinda contra el autobús de Togo. He viajado más de cinco veces a África, y es un continente que me encanta personal y laboralmente porque estoy convencido de que la producción futbolística cada vez es más una realidad, sólo hay que mirar los números, más de 250 jugadores provienen ya de las mejores ligas del mundo donde casi era una excentricidad tener un jugador de ese continente.
Pero siempre me preocupa que esa evolución venga taponado por mucho de los intereses políticos, sociales y económicos que gobiernan el continente. No es posible que el Proyecto Goal de la FIFA ceda más de 100 millones de euros y mucho de los jugadores juveniles de esos países no disputen ningún tipo de campeonato, por eso el crecimiento deportivo de los mismos nos lleva a una captación prematura que siendo menor de edad cada es mas restrictiva legislativamente.
Creo que África merece mejores gobiernos (o por lo menos gobiernos que en Somalia no hay) y la evolución del continente quizás no se consiga dando organizaciones de la Copa del Mundo, aunque la Sudáfrica del post-apartheid es un ejemplo a seguir por orden y estabilidad, sino controlando e interviniendo que nadie de las federaciones africanas se hagan ricos a costa de la nueva fama que ha generado en todo el mundo esta competición.
He leído que los patrocinadores se han multiplicado por diez, ya que desde Europa seguimos el torneo mirando nuestros futbolistas y alguno que aparezca, aunque cada vez es más difícil descubrir uno al menos, porque ya desde los sub-17 y sub-20 empieza la guerra en los despachos.
Aun así este torneo siempre tiene sus partidos locos sin orden táctico que tanto divierten, o los famosos hechiceros en las gradas que intentan prohibir pero que siempre aparecen, las magníficas celebraciones de los goles con esos bailes tribales o esos saltos mortales, o los bonitos apodos de los equipos: los Zorros del Desierto (Argelia), Las Palancas Negras (Angola), Las Ardillas (Benin), Los Potros (Burkina Faso), Los Leones Indomables (Camerún), Los Elefantes (Costa de Marfil), Los Faraones (Egipto), Las Panteras (Gabón), Las Estrellas Negras (Ghana), Las Llamas (Malawi), Las Águilas (Mali), Los Mambas (Mozambique), Las Águilas Verdes (Nigeria), Los Gavilanes (Togo), Las Águilas del Cartago (Túnez) y Las Balas de Cobre (Zambia).
Así que no se la pierdan porque cuando vean su primera Copa África, ya esperarán la siguiente, pero por favor a ver si la FIFA interviene y se celebra cada cuatro años. |