Estamos en meses decisivos para saber qué vamos a hacer este verano y es el momento de recibir muchas ofertas de viajes de todo tipo. A mí me gustaría prestar especial atención a un tipo de turismo que cada años esta más en auge y que merece la pena conocer. El turismo responsable.
En la Comunitat Valenciana tenemos varias organizaciones que nos ofrecen la posibilidad de viajar con ellos. En 2004 varias ONGs se asociaron y aglutinaron en el Foro de Turismo Responsable, cuya principal pretensión es trabajar conjuntamente para favorecer un tipo de turismo que busca sensibilizar a los viajeros y apoyar a la economía local del país que visitamos; es decir, un tipo de turismo que beneficia a la gente de los países directamente: si te alojas en una comunidad indígena, esa comunidad cobra por alojarte, igual que si fueras a un hotel y pagas por el alojamiento. No abusan de los “países de sur” y, sobre todo, comparten sus beneficios económicos con las contrapartes.
Suelen ser viajes un poco más caros de lo habitual que no pueden competir con las ofertas de los “todo-incluido”, pero merece la pena. Conocer otra realidad de cerca y sobre el terreno no tiene precio. Estas experiencias nos ayudan a valorar más lo que tenemos y a ver nuestro día a día con otros ojos.
La India me gustó. Creo que ha sido el destino que cambió mi manera de viajar. Desde entonces y hasta ahora, cuando viajo me preocupo poco de la maleta, de dónde dormir o qué comer
Un viaje muy recomendable de estas características que hice hace unos años fue a la India, a la Fundación Vicente Ferrer. La India me gustó. Creo que ha sido el destino que cambió mi manera de viajar. Desde entonces y hasta ahora, cuando viajo me preocupo poco de la maleta, de dónde dormir o qué comer. Y es que uno nunca sabe qué se va a encontrar en este tipo de viajes. Como anécdota puedo contaros mi experiencia sobre un tren en el que estuve nada más y nada menos que 23 horas de viaje en un tren directo de Kerala hasta Goa. Un tren donde compré billetes “sin derecho a sentarse”, una modalidad que desconocía hasta entonces, donde la temperatura media era de 40º sin aire acondicionado y donde, tras más de tres horas viajando de pie, terminé sentada en el suelo sucio del vagón, apoyada sobre mi mochila y desprendiendo por todos los poros de tu piel la “paciencia india” de la que te vas empapando.
Viajar en tren o ir al cine en India es una experiencia que recomiendo sobre todas las cosas. En Anantapur, donde se encuentra la sede central de la Fundación Vicente Ferrer, hay unos cines que recuerdan a los de Sarajevo hace unos años. Lo que parecía ser un edificio en ruinas, resultó ser un cine con un ambientazo que me recordó más a un bar que a otra cosa; con películas de producción propia que duran unas 4 horas y que desprenden alegría y buen rollo (aunque rozan el frikismo); películas que dan para todo: para hablar por el móvil, para bailar, para cantar al ritmo de la música y las coreografías de los musicales de Bollywood... Para esto ¡y mucho más!
Gracias a la Fundación Vicente Ferrer he vivido experiencias y situaciones que no hubiera “disfrutado o sufrido” de otra manera. Cada verano la Fundación organiza viajes para enseñar a sus “padrinos” en qué proyectos invierten el dinero recaudado y también para descubrir las maravillas de un país como India. Sus maravillas y sus tristezas, que no son pocas. Además de la Fundación Vicente Ferrer existen muchas otras organizaciones y fundaciones que trabajan en la India y con proyectos muy interesantes. Sólo es cuestión de mostrar interés; si los buscas, los encuentras.
Si quieres viajar con otra mirada a Brasil, Cabo Verde, Ecuador, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Palestina, México… no te lo pienses. Entra en www.foroturismoresponsable.org
Pau - 07-06-10 - 12:53h. Que buenas son las pijas que viajan por el mundo siendo soliarios y respetando los derechos de los pobrecitos que no tienen casi ni para comer.
Pero vamos, que o hace falta irse a la India para comprar un billete sin derecho a asiento. Los trenes regionales de Renfe tampoco lo tienen. Si te hace ilusión la próxima vez que vayas a Madrid en vez de en tu monovolumen te lo haces en el regional de Cuenca y te puedes pasar siete horas de pie sin ningún problema.
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