Hoy con toda probabilidad se vivirá la segunda parte del esperpento vivido hace ahora una semana en Les Corts Valencianes. Esta vez el papelón le tocará a Francisco Camps, que entrará como candidato en pectore, y saldrá como Presidente de la Generalitat Valenciana, mercé los votos de la bancada Popular, donde acampa literalmente una legión de (presuntos?) corruptos, nada menos que 11.
Todo y lo previsible del discurso del PP y de su Presidente, volcado en dibujar una dimensión paralela a la que que vivimos a diario los comunes mortales, seguro que no dejaremos de preguntarnos si este señor es aquejado por algún tipo de disfuncionalidad cognitiva inducida o es que aplica un sadismo sin límites al cuerpo vivo del País Valencià. No nos sentimos capaces de saber a ciencia cierta si el guión campsista prevé algún numerito, pero podemos estar seguro que será difícil superar en calidad al que protagonizó Juan Cotino en el acto de juramento como nuevo Presidente de Les Corts.
A estas alturas es bien conocido el gesto nacional-católico de Cotino de plantar un crucifijo en medio de la mesa de presidencia de Les Corts, mientras se aprestaba a jurar el cargo. Juan Cotino es miembro numerario del Opus Dei, un hombre que al parecer tiene fuerte convicciones religiosas, que ha demostrado hacer valer en cadauno de sus actos como dirigente público, electo en democráticas elecciones. Por encima de la leyes constitucionales y de la aconfesionalidad del estado. |