El primer mes del año 12 acaba mal, muy mal para todos. No hay sector social contento; si se fijan, estas navidades han pasado sin pena ni gloria y con los tigres del circo pintados a brocha bostezando en sus jaulas. No quiero ni pensar cómo van a ser las Fallas.Y justo el final de esta semana nos llega con la demoledora noticia de la absolución —¡por un voto!— de los ya no presuntos sino rotundamente inocentes políticos que jamás hicieron mal a nadie. No hay sector social contento, nadie paga, nadie cobra. Carteros, maestros, médicos…la lista es interminable. Hoy hablamos del aullido mudo que lanzan papeleros y libreros a los se les debe la bonita cantidad de 31 millones de euros. Las víctimas de este desfalco financiero, de ese atraco a mano armado al corazón de las pequeñas empresas son los vendedores de libros de texto y los distribuidores. En teoría hay un bono de 105 pavos que la Consellería regala a las familias para libros. Los libreros reciben esos bonos y cada madre y padre dispone de los libros de texto para sus jambos. Hasta aquí todo bien pero resulta que Antoni, mi librero renacentista que igual te vende una resma de dinacuatro que un libro de Dostoievsky dice que nadie ha visto un duro de 2011. Y como las facturas han vencido en octubre hay decenas de pequeños libreros y comerciantes que han tenido que cerrar. “Queremos cobrar; es una cuestión de supervivencia para nosotros, los pequeños, ya que los grandes no tienen problemas”. Es la teoría del eslabón más débil de la cadena.
Ya es sabido el hecho de que la educación jamás ha sido el fuerte de los poderosos, de los que tienen la pasta amarrada hasta que escampe, pero los libreros se angustian y molestan con toda la razón del mundo
Antonio, que además de papelero, es músico, profesor de arquitectura, padre y esposo de 35 años, continúa: "los padres están contentos, tienen sus libros, pero a nosotros las editoriales no nos perdonan".
Y ahora Antonio, el papelero acusa: “Tenemos un problema muy gordo y que roza lo mafioso. El sector que maneja el libro de texto está siendo víctima de algo perverso: la intromisión de las editoriales y los distribuidores que venden su mercancía directamente a los colegios Eso les supone ganancias de hasta un ochenta por ciento. ¿Hay derecho a eso?”. Ya es sabido el hecho de que la educación jamás ha sido el fuerte de los poderosos, de los que tienen la pasta amarrada hasta que escampe, pero los libreros se angustian y molestan con toda la razón del mundo: “Nosotros tenemos que estar de cara a la gente y recibimos las protestas de las familias y de la falta de libros. Tengo amigos libreros que han tenido que hipotecar su casa para sobrevivir y si tu vas al banco a pedir un crédito y le cuentas que la Generalitat te debe 20.000 euros ellos te contestan, pues te jodes”. País, ya no perplejo, como escribió el gran Josep Vicent Marqués, sino atontado por la injusticia del capital.
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València acull des d'ahir la segona edició de PhotOn, el festival internacional de Fotoperiodisme impulsat per un grup de fotoperiodistes valencians que, a més de reivindicar en ell el paper social del seu treball, han aconseguit demostrar com, fent les coses bé i no solament a colp de talonari, València pot albergar importants cites culturals.