En una época de crisis como la que vivimos hay quien se dedica a gastar tiempo y dinero en alimentar el pan y circo de la prensa del corazón, versión fútbol sin corazón. Me sonroja ver a un científico de una universidad valenciana prestándose a ese sainete de la estulticia tan alejado de la 'veritas'.
FELIP BENS. 19 setembre 2011
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En el minuto 90 de partido un tiarrón de Burjassot de 36 años le ganaba un sprint al de las pruebas ¿bioquímicas? Que acudan a Orriols los listillos de ese departamento a buscar la verdad y a hacer estudios más interesantes y más baratos, desde luego. Que investiguen cómo la sangre de color blaugrana alimenta esa aceleración de 0 a 100 kms en un suspiro. Que indaguen qué tiene en el corazón Sergio Ballesteros, en su psique, en sus venas, en su hígado. Que descubran de qué planeta llegó el líder de un equipo que, en Orriols, con el aliento de su hinchada, es inmune al efecto mediático y a las virtudes futbolísticas —que las tiene— del Madrid. Un equipo el blanco, sin embargo, sin corazón, sin disciplina, sin temple, sin elegancia y casi ya, sin esplendor en el escudo. Que vengan los doctores a explicarnos cómo ese hombre canoso que les dirige desde el banco es capaz de dilapidar tropecientos millones de euros de plantilla, hundir la señorial imagen histórica del madrimismo y conseguir, además, la sonrisa cómplice de los suyos. Sí, Mourinho es un figura. Pero del farol y del fiasco. Un vendedor de humo. Un mesías de pandereta.
La historia regaló ayer un guiño de justicia al levantinismo. Nadie olvida las derrotas por 0-2 y 1-4 de hace unos años en Orriols, ante el Madrid: injustas, con “errores” arbitrales y con una actitud chulesca e insultante de algunos de sus jugadores. La historia y el destino le debían al Llevant una victoria como la de ayer —para estar en paz le deben otra en realidad—. Una victoria mayestática, para los que son permeables al alud propagandístico del insoportable nodo madridista. Solo brillante y justa para el resto de los mortales, una especie, por cierto, en vías de extinción. Porque lo de ayer solo fue un partido de once contra once donde cada uno jugó sus cartas. Y en ese “solo”, que es mucho, estriba la belleza del duelo y de la victoria de quien fue capaz de administrarlas mejor.
Seguro que nadie lanza las campanas al vuelo, porque, bromas aparte, el miércoles en Vallecas y el domingo contra el Espanyol se disputan esa clase de partidos en los que el Llevant cimentará su éxito o su fracaso de esta campaña
Los galácticos saltaron a Orriols convencido de desterrar la maldición granota. Y durante 30 minutos estuvieron a punto de conseguirlo. Por sus virtudes, pero sobre todo por 3 errores levantinos: Valdo desatendió el carril de Marcelo, Munúa saltó al campo con lo guantes untados de pez, y Torres e Iborra renunciaron a tocar el balón como demostraron después que saben hacerlo. Con ese escenario —nervios y un gravísimo desajuste táctico— y la posesión del esférico en las botas de Xabi Alonso, el Llevant estuvo contra las cuerdas, achicando peligro, mientras Kaká hacía diabluras entre líneas. Tampoco vayan a pensar que era la filharmónica de Viena. El Llevant, sencillamente, estaba dando demasiadas facilidades. A pesar de todo la defensa blaugrana se mostraba contundente y las coberturas y ayudas defensivas de Juanlu, Torres, Iborra e incluso Barkero fueron de manual. De hecho las ocasiones más claras fueron por demérito de Munúa. Tuvo suerte el Llevant, especialmente cuando Benzemá remató a puerta, en una de esas, y Ballesteros sacó bajo palos.
Poco después el guión del partido cambió totalmente por culpa de Di María y para jolgorio de la hinchada granota. Juanlu le hizo falta en la banda, el árbitro no la pitó y el madridista se revolvió, rabioso, con una entrada de roja directa. Se montó la tángana y creció con el teatret ridículo de Di María. Khedira empujó a Ballesteros y vio la segunda amarilla. Minuto 36’ y los ases cambiaban de mano por la inconsciencia del extremo argentino. Se suponía que eran los granotes los duros y los que querían llevar el encuentro a ese terreno. Hacía días que así lo vendía la prensa de Madrid. Pero lo hicieron ellos y les pudo costar más caro, porque Di María debió ser expulsado también y se quedó en el campo.
El Llevant impondría entonces su ritmo y su tempus al partido desde ese momento, con inteligencia. Y fue muy superior. La caverna mediática —no la de Platón, desde luego— en que vive inmerso el Madrid se le volvió en contra: en un club normal, en ese momento, el míster hubiese asegurado la retaguardia y hubiera regalado cierta iniciativa al Llevant para buscar su ocasión a la contra. Pero el portugués actúa pendiente de la prensa y sabía que no le habrían perdonado algo así. Y además infravaloró al rival. Mucho más listo fue Martínez: dosificó la ansiedad del Madrid, les regaló el balón y les anuló toda opción ofensiva. El Madrid se encuentra incómodo lejos del hábitat del contragolpe. Y el Llevant decantó la victoria con paciencia, sabedor de que tendría sus opciones. Por entonces un inmenso Iborra ya se había hecho el amo del partido. Eso y la solidaridad defensiva del resto permitió que el Madrid no hiciera ni una sola ocasión clara desde el 36’, ni un paradón de Munúa, ni un ay!… Solo un tierno tiro entre los 3 palos, de un desquiciado CR7. El Madrid estaba atado de pies y manos, desquiciado y el Llevant seguía a lo suyo. Iborra desde 35 metros regaló a Iker una siempre golosa foto haciendo una palomita. Poco después Juanlu se plantó solo ante Casillas. Su zurdazo salió rozando el palo mientras Valdo esperaba la asistencia, solo en la raya de gol. A la tercera llegó: Venta se internó por la derecha y asistió a Koné de tacón, que desde el punto de penalty paró el balón, hizo visera con la mano, analizó la situación y fusiló literalmente la portería de Iker.
Desde ese momento el partido estuvo más cerca del 2-0 que del 1-1. Da lástima Mou lloriqueando por unas manos de Iborra en el área: el árbitro perdonó también —como a Di María— la roja a Pepe, en otra entrada criminal. Las formas del portugués para desviar la atención son más antiguas que el césped de Raimon: lo que sucedió es que el Llevant fue superior al Madrid, que en 60 minutos no hizo una sola ocasión de peligro. Pero seguro que habrá quien le compre sus milongas. El Llevant reventó la teoría de la liga escocesa y además el resultado fue escaso.
Ballesteros nos regaló la bella metáfora de lo que fue el partido con aquel sprint del que les hablábamos al principio. La afición, madura, educada y socarrona, estalló de júbilo tras una victoria importantísima, contra un rival directo por la permanencia. Eso y unos cuantos apuntes históricos: primera ocasión en que el Llevant vence al Madrid en casa en Liga; tercer partido seguido de Mou sin marcar en Orriols y un bagaje que deja esta derrota y la del año pasado en Copa (2-0), además de un empate.
Un día de alegría para todo el levantinismo. Seguro que nadie lanza las campanas al vuelo, porque, bromas aparte, el miércoles en Vallecas y el domingo contra el Espanyol se disputan esa clase de partidos en los que el Llevant cimentará su éxito o su fracaso de esta campaña. Seguro que nadie cae en la tentación de creer lo que no es: somos el Llevant, somos humildes, pero ni somos pequeños ni somos menos que nadie. Y de vez en cuando nos gusta que nos saquen en la tele, como a todos. Aunque sea por derrotar al Madrid.
llevantpersempre - 23-09-11 - 20:47h. Oye Rober,no tienes porque insultar,es una opinion que tiene y es respetable.Le estas dando la razon con ese insulto.Tambien lamentable que se acepten esos insultos.
rober - 22-09-11 - 19:14h. Javier, subnormal
alberto - 19-09-11 - 20:42h. Hace algunos años en "El País" apareció un artículo firmado por Ferran Torrent titulado "HAZAÑAS DE UN PERDEDOR" y venía a cuento por un resultado granota frente a un grande.Hace muchísimos mas años se le infringió al Barsa en Vallejo un 5-1 en Liga y a continuación los catalanes cesaron a su entrenador Cesar.
Los granotas en general NO SOMOS NI MADRIDISTAS NI CULÉS, somos GRANOTAS.
Pepe - 19-09-11 - 20:27h. I esta crònica tan ben elaborada i que he llegit amb tant de gust no podria estar en valencià, que és la llengua de preferència del seu autor, Felip Bens?
Caliu - 19-09-11 - 15:06h. Javier és dels que quan el seu equip va 2n ja no els anima.