Ni presente ni, parece ser, futuro inmediato. El presidente de la Academia de Cine, Enrique González Macho, quiso constatar en la gala de los Goya que el negocio del cine -el español, claro- aún está a años luz de involucrarse en una relación seria y estable con esto del Internet. Con esa célebre sentencia: “Internet aún no forma parte de la actividad económica del cine”, González Macho evidenciaba una realidad pero también dejaba caer las intenciones de la industria respecto al online.
Y esas intenciones parece que siguen más que nunca la línea que apuntó la anterior ministra, González Sinde, y que ha continuado el actual, José Ignacio Wert. Regulación, distancia y barreras ante la avalancha de descargas desde la web. El discurso del actual presidente difiere en forma y fondo de su antecesor en el cargo, Álex de la Iglesia. El año pasado, el director de La chispa de la vida se plantó en el atril, en medio de la ceremonia, para recordar lo obvio: “internet es el presente y el futuro”. Nada transgresor, pero de las palabras de De la Iglesia se desprendía una inclinación al diálogo, a la renuncia del victimismo y a buscar fórmulas conjuntas para su negocio sin criminalizar a quienes, al fin y al cabo, son su público. El debate que abrió el entonces presidente, fundamentalmente en Twitter, y esa actitud aperturista sonaron como una traición en varios sectores del entorno del cine y acabaron con la renuncia al cargo de De la Iglesia. |