LA PELÍCULA SOBRE 'ARRUGAS' LLEGARÁ EN 2012, SEGÚN EL PROPIO ROCA. FOTO: JOSÉ GARCÍA.
Paco Roca: “Aquí no reivindicamos a nuestros héroes de la viñeta”
La Fira del llibre ha vivido un intenso y soleado fin de semana. Firmas de autores, presentaciones y conciertos han animado unos días en los que ha destacado una gran presencia del cómic. Hablamos con Paco Roca, que presenta El invierno del dibujante.
ENRIQUE F. APARICIO. 11 abril 2011
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El sol ha acompañado a los numerosos asistentes a la Fira del llibre este fin de semana. Han sido días de gran afluencia de público, para los que se habían programado un buen número de actividades. Mientras se sigue reivindicando la obra de Enric Valor, por la Fira han pasado Almudena Grandes (con homenaje incluido) o los colaboradores de L'Informatiu Josep Franco, Manel Alonso i Català y Abelardo Muñoz. También han actuado grupos como Trinidad, Nèstor Mir Grup y Los radiadores. Pero si algo de particular han tenido estos días, ha sido la intensa presencia del formato cómic. La Fira ha acogido a grandes nombres de la historieta actual, como Juanjo Sáez (creador de la serie de televisión Arròs covat) o Joaquín Reyes (dibujante, además de humorista). Además, uno de los autores más consolidados del panorama nacional, Paco Roca, presentó el sábado El invierno del dibujante. Con él hemos hablado de su última obra, pero también del auge del cómic o del oficio de dibujante.
P: El invierno del dibujante explica la historia de los dibujantes de historietas de Bruguera de los años cincuenta, que lanzaron su propia revista porque sus condiciones de trabajo les parecían injustas. ¿Cree que es importante una reivindicación de la tradición del cómic? R: Sí, al menos en España, porque durante mucho tiempo parece que hemos renunciado a todo lo que significó Bruguera, que hizo amar los cómics a toda una generación, y ha caído en el olvido. En Estados Unidos o en Francia tienen sus propios héroes de la viñeta, pero parece que los españoles no reivindicábamos a nuestro héroes, y parte de ellos son los dibujantes de Bruguera.
P: Unos autores que, en su cómic, se mueven por unos ideales de justicia económica para su trabajo y una mayor libertad creativa. ¿Cree que son temas actuales hoy en día? R: Sí, desde luego. Son quizá incluso más actuales que de la época. Lo que estoy contando es una historia de ficción, aunque esté basada en hechos reales, y yo he intentado explicarla en términos actuales. Cuando más retrocedes en la historia, parece en mayor medida que los hechos están movidos por ideales, pero el caso que cuento en El invierno del dibujante no creo que fuera tan idealista como lo muestro. El primer motivo de los dibujantes para montar su propia revista (Tiovivo), más que por la lucha idealista por la dignidad, era uno más mundano, el económico. Bruguera, que era una pequeña editorial en un piso de Barcelona, se había convertido en un imperio gracias a su trabajo. Ellos veían como otros se enriquecían con su trabajo, y aunque cobraban bien, se plantearon por qué no iban a ganar tanto como su editor. Aunque está claro que tenían también concepciones ideológicas. Sobre todo los más mayores, que habían vivido la república, y habían empezado a trabajar en libertad.
El éxito te da libertad, pero también te hace de alguna manera más conservador. Una vez has conseguido un público, te da miedo perderlo
P: ¿Usted personalmente se siente heredero de la tradición de estos autores? R: En cierta forma sí, porque yo empecé a dibujar copiando a Ibáñez, a Vázquez, a Escobar... Poco a poco vas descubriendo otro tipo de cómic, el franco-belga, el de superhéroes, y llega un momento en el que parece que te avergüenzas de que te puedan influir esos autores. Cuando empiezas a publicar, intentas olvidarte de esas raíces. Y ahora se ha producido como un reencuentro, y ya no hay por qué avergonzarse de la influencia de estos tebeos.
P: Muchos de sus trabajos los hace para el mercado francés, parece que en su caso se puede afirmar aquello de que uno no puede ser profeta en su tierra. R: Yo creo que mi caso es una excepción, y que ahora sí puedo ser profeta en mi tierra. Hasta El invierno del dibujante, todo lo que había hecho era directamente para el mercado francés. Arrugas y Las calles de arena estaban hechos para una editorial francesa. Pero en España las cosas empiezan a cambiar y aquí se ha creado un mercado muy diferente al francés. Cosas que funcionan en un sitio no tienen por qué funcionar en otro. Pensé en hacer algo directamente para aquí, y ahí surge El invierno del dibujante. Y de momento va muy bien.
P: Con Arrugas le llegó el reconocimiento, tanto a nivel de crítica (Premio nacional de cómic en 2008) como de público (más de 20.000 ejemplares vendidos), ¿siente más presión al trabajar en sus siguientes obras sabiéndose un autor de éxito? R: Sí, la verdad es que sí. El éxito te da libertad, puedes hacer cualquier cosa. También tienes más presencia en las librerías, y la prensa está más pendiente de tus novedades. Pero también te condiciona un poco a la hora de crear, porque cuando no tienes un público, no tienes nada que perder, te atreves a hacer cosas más arriesgadas. Cuando tienes un público, de alguna forma, tienes miedo a perderlo, y eres más conservador.
P: El cómic ha ganado presencia en escenarios como la Fira del llibre, ¿se debe a un auge del formato cómic, y a una extensión del mercado? R: Sí, ahora tenemos la Mostra de cómic y más presencia en las librerías. Esto al final es un negocio, y si el público compra cómics seguirá este auge. Ahora estamos llegando a un público más amplio, muy distinto al público que vivió el boom del cómic de los ochenta: las revistas, los superhéroes... Hay gente que nunca ha leído cómic pero ahora se ha enganchado, también por esta nueva etiqueta de novela gráfica, porque 'cómic' se suele relacionar con lectura para adolescentes. Al quitar esa etiqueta, el cómic ha llegado a mucha más gente. Y también se buscan nuevos públicos. Por ejemplo, la obra de Joe Sacco puede llegar a mucha gente que quiere conocer, de forma bien documentada, algo sobre Gaza. Incluso la gente que nunca ha leído un cómic.